Un hada entre salames
Era una vecina excepcional. De esas que no existen. De hecho, no existía. Cuando no te veían por la proveeduría no eras un ser con nacionalidad de carne y hueso sino una fantasía sin patria. Eso era ley en un barrio acostumbrado a dar una prueba de vida cada mañana entre aceitunas sueltas y galletas marineras que podías probar antes...
















