Cecilia Todd: Sentido, entendimiento y razón

10.02.2026

Jackie Bini


Hay artistas que identifican a un pueblo con su obra. Tal es el caso de Cecilia Todd, la trovadora venezolana que traza una pintura fiel del folklore de su país en su amplio registro de estilos y sonoridades. Desde 1972, su relación con Argentina perduró por los afectos y también por la profesión. Aquí vivió tres años y lanzó su primer disco que contiene la popular canción "Pajarillo verde". A manera de tributo a esta entrañable música popular, en estos tiempos convulsionados en su tierra (y el mundo), nos pareció interesante rescatar esta entrevista que le realizamos en plena pandemia, allá por el 2021.

¿Cómo decidiste ser música y por qué la música popular?

En realidad, yo no decidí ser música. Yo creo que nací con eso. Creo que a todos nos pasa, más o menos, igual, ¿no? Yo siempre pienso en estos grandes pintores, en Picasso, yo decía, ¿cómo sería Picasso cuando estaba chiquito, seguro que tenía un un crayón, un lápiz en la mano y andaba pintando por ahí todo? Sí, uno va mostrando su tendencia, su capacidad, su pasión desde siempre. Y siempre me recuerdo a mí en la música desde chiquita cantando. En mi casa éramos muchos, yo soy la menor de seis hermanos, y había un cuatro, el instrumento, que nos acompaña a todos los venezolanos desde siempre, ¿no? En toda la música venezolana, el cuatro es el instrumento clave, pues, y la base. Pues está la bandola, la mandolina, los diferentes tipos de arpas, pero el cuatro es la base de la emoción venezolana. En mi casa había un cuatro, mis hermanos tocaban, en todas las casas había un cuatro, en realidad, en Venezuela, el cuatro es un elemento más de la familia. Y, bueno, yo ahí aprendí, y desde muy chiquita quise mi cuatro, porque el cuatro que había en la casa era muy grande, y no me daban las manos para eso. Entonces, tenía mi cuatro particular, así que siempre he estado en la música, yo no decidí, la música decidió por mí. Y la música popular, por supuesto, imagínate, lo que llevamos por dentro es lo que, en mi caso, me identificó siempre. Cuando empecé, la primera vez que tomé clases de canto, porque ya me di cuenta que la cosa iba enrumbada por ahí, no había otra manera, fue aquí en Caracas y no, en ese momento no había dónde estudiar técnica vocal. Entonces, me recomendaron una cantante lírica que daba clases y fui con ella, y no me gustó, pero para nada. De todas maneras, yo no estaba en la indecisión de música, jamás, era esa música y ya. Pero nada, no, salí corriendo, fui a una clase y dije, no, esto no es lo que yo quiero

¿Se ha modificado el panorama de la escena musical para las mujeres desde cuando te iniciaste, respecto al hoy?

Por alguna razón que no sé cuál será, pero aquí siempre hubo más mujeres cantantes que hombres cantantes, pero mucho, una gran diferencia y, si te digo la verdad, para mí no fue difícil para nada, como mujer para nada y ahora yo creo que hay más facilidades, digamos, ya hay como un camino más abierto, pero yo no veo mucho la diferencia. No creo que en su momento ni en este sea más difícil por la razón de ser mujer específicamente, así que creo que es más o menos lo mismo que cuando yo empecé, la única diferencia es que ahora hay más posibilidades y hay más medios y hay más gente haciendo música. Siempre los comienzos son difíciles, por supuesto, mientras vas haciendo un lugar, mientras vas abriendo camino para cualquier cosa que uno haga, pero creo que ahora hay algunas posibilidades más que antes, pero no es grande la diferencia para mí, o por lo menos para nosotros aquí en Venezuela.

¿Cuáles han sido los principales momentos de tu carrera?

Mira, los principales momentos de la carrera, es difícil, porque fíjate, yo disfruto muchísimo los conciertos, muchísimo. Siempre son un reto, de repente, ¿qué va a pasar aquí? Este es un público diferente, un país diferente, mismo dentro del país. Siempre tienes esa expectativa, yo por lo menos disfruto mucho de la escena, porque hay cantantes que sufren mucho, porque sufren de, qué sé yo, miedo escénico, por ejemplo. Yo lo disfruto mucho, entonces, cada concierto, cada evento es una cosa emocionante para mí, a mí me gusta mucho pensar así, de repente, qué sé yo, una cosa muy especial. Hay conciertos que pasan a la historia, pero la historia mía, de repente, no es lo mismo para el público que para mí. Y cuando se dan momentos mágicos, hay una energía en particular. Siempre son una fiesta, para mí, lo que sea. Algunos no son tanto, debido al público, el momento, pero yo creo que siempre son principales, por alguna razón o por otra, ese momento de compartir, de dar lo que uno tiene, de lo que uno siente. Cada uno es una cosa linda que te queda, siempre algo te queda, tú dices, te acuerdas aquella vez, de repente, cosas muy particulares en cada momento. Siempre son importantes para mí.

Participaste desde siempre con otros artistas, en colaboraciones en vivo o discográficas. ¿Qué nos puedes contar sobre esto?

Compartir con amigos es una cosa maravillosa, amigos que uno quiere y admira mucho. Compartir escenario, compartir disco, es un gusto enorme, enorme, enorme. Y, bueno, imagínate, ahora lo último que he hecho fue aceptar una invitación, que es un lujo para mí, totalmente -que ya habíamos compartido escenario, pero no habíamos grabado- con Teresa Parodi, que me invitó a grabar en este disco de ella, el más reciente (NR: "Después de todo", Teresa Parodi, 2021. Grabaron juntas el tema "El amor volverá"). Y a ella no se le ocurrió que yo podía grabar, porque estamos en pandemia. Pero se enteró por otra queridísima amiga, hermana, que es Magdalena León, que yo estaba grabando algunas cosas, no mías, sino que cosas que iban saliendo. Aquí, muy cerquita de mi casa, que es la casa de un músico que también es familia mía, por decisión propia, que es Chuchito, y él tiene un estudio en su casa. Estamos aquí a tres minutos. Y entonces, cuando Teresa se enteró, pero ¿cómo? ¿Ella ya puede salir a grabar? Entonces me escribió. Digo, sí, aquí tengo un estudio, y me invitó. Y una alegría inmensa, estoy en un disco de Teresa, lo cual es una fiesta, Pero siempre es una una gran alegría compartir con los amigos, con la gente que uno quiere. Muchas veces, muchos, con gente de aquí, por supuesto, con cantantes, músicos de aquí, de allá, he grabado con gente de México, de Puerto Rico, de Uruguay (grabé con Zitarrosa, quien me invitó a cantar una canción con él y que lo acompañara, eso fue, bueno, imagínate, una cosa absolutamente maravillosa). Así que es una fiesta.

¿De qué manera eliges los temas que integran tu repertorio?

El repertorio, para mí, es básico para cualquier artista, depende de eso el éxito que puedas tener, la aceptación que puedas tener. Sobre todo, a los que hacemos una música diferente, digamos que no es lo que llaman música comercial, no, eso es otra cosa. Aquí, la mayor cantidad de artistas que uno oye por una radio común y corriente, es una música muy comercial, una música que se ha hecho pensando en vender, pasó de ser un arte a un comercio. Pero seguimos unos, varios, muchos, insistiendo que hay otra alternativa también. Entonces, como te decía, el repertorio es lo básico, eso es lo que define para mí a un músico. Entonces, yo, que no soy compositora, algunas cosas he hecho, pero no sería incapaz de denominarme cantautora para nada. Es muy difícil la elección de las canciones, a mí me llegan muchas canciones, muchas, sobre todo en otra época me llegaban, y entonces la música era linda, pero la letra no iba o al revés. Entonces, esa es una de las razones por las cuales yo no tengo cincuenta discos grabados, yo grabo poco, porque soy, además, muy exigente, porque para elegir una canción me tengo que enamorar de ella así también a primera vista como con Buenos Aires, con Argentina. Entonces, bueno, es así, cada canción me atrapa por una razón, por otra, pero tiene que haber esa energía, así que es difícil.

Has tenido un romance con Argentina desde tus inicios. Contános sobre esa relación.

Uy, sí, un romance con Argentina, sí. Mira, ese romance empezó a través de su música. Inclusive antes, porque yo tenía una amiguita en el colegio que su papá era un lingüista muy conocido en el movimiento intelectual, era argentino, Ángel Rosenblatt. Y a través de él, yo era, no sé, tendría 12, 13 años, no recuerdo en qué momento nos conocimos. Y a través de él empecé a oír, fue el primer argentino que conocí. Y empecé a oír de ese país que me fue enamorando. Pero después conocí la música argentina. Y entonces me enamoré más todavía. Y en un momento quise estudiar técnica vocal y música. Y mi primer proyecto era irme a Brasil, donde estaba en San Pablo la escuela del Zimbo Trio, un gran trío, ellos hacían música brasilera, jazz, una cosa maravillosa. Y tuve la oportunidad de conocerlos aquí. Tenían esa escuela extraordinaria en San Pablo. Y ellos me invitaron, no, vente, tienes un cupo para ti, no sé qué. Y fui arreglando todo para irme para allá. Pero los planes, bueno, me metí a estudiar portugués y todo porque ya me iba. Pero la vida me hizo cambiar los planes. Y aquí también había conocido, por los 70, el 71, 72, empezaron a venir para acá muchos artistas. Ya los conocía por discos. Aquí llegaron de una sola vez a nuestras vidas, digo, el grupo nuestro de amigos, mis hermanos. Llegaron Mercedes, Atahualpa, Facundo, Les Luthiers, Buenos Aires 8. Aparte de los argentinos, también latinoamericanos. Los Inti Illimani, Víctor Jara. Era un momento muy efervescente de la música latinoamericana. Y entonces, bueno, ya yo los había conocido aquí, había compartido con ellos, todos ellos, y sobre todo los argentinos y con Víctor. Y bueno, terminé enrumbada a Buenos Aires. Cuando yo me fui, sabía con quién iba a estudiar porque, gracias a los amigos de Buenos Aires 8 que me dijeron, tenemos una maestra maravillosa que tienes que estudiar con ella, Susana Naidich. Y lo único que sabía era que iba a estudiar con ella. No sabía lo que me esperaba, el clima, el frío, no tenía ni idea. Llegué en pleno invierno. Y hacía un frío de morirse. Yo, por supuesto, soy caribeña. Así que no sabía cómo era eso del frío, del diario, no tenía ni idea, no tenía ropa. Eso fue un desastre. Pero eso fue poner el pie en Buenos Aires. Y me quedé, yo no puedo creer, esta ciudad. Me sentí como en casa. Desde el mismo momento me encantó, me encantó la ciudad. Fui conociendo y bueno, fue un amor a primera vista, digamos. Y qué bueno que ha perdurado a través de los años. Imagínate, eso fue en junio del 73 llegué yo. Y no solamente que sigo enamorada de Buenos Aires, sino que cada vez más siento un apego. Tengo amigos queridísimos, queridísimos, indispensables. Así que cada vez que voy para allá es una fiesta, una fiesta amorosa. No solamente por la música, entonces encima la música, ¿no? Los conciertos, la gente. Cada vez me gusta más. Y ya llevamos varios años de ese enamoramiento. El que más ha durado, por cierto.

Escuchá la entrevista completa y sus canciones aquí:





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