Cómo escribir una novela

10.06.2026

Javier Marín


Imagen creado con IA por franganillo para Pixabay
Imagen creado con IA por franganillo para Pixabay

Nunca en la historia de la humanidad fue tan fácil escribir una novela. Se diría que es apenas más complejo que apretar el botón del inodoro. Desde la aparición de las nuevas herramientas informáticas, un verdadero tsunami de publicaciones en formato digital ha comenzado a inundar el mundo. Mientras las editoriales tradicionales disminuyen sin pausa su volumen de publicaciones, un creciente ejército de anónimos escritores suman su obra a esa biblioteca de Babel en ciernes que instauró la modernidad digital. Las facilidades son muy grandes y nadie parece dispuesto a quedarse afuera. Por ejemplo, el sistema de autopublicación de Amazon, conocido como Kindle Direct Publishing (KDP), permite a cualquier autor subir y vender libros digitales, libros de tapa blanda y tapa dura, de forma gratuita y global. Pero publicar un libro no es lo mismo que escribirlo. Amazon todavía no le escribe lo que usted desea publicar. No se inquiete, porque también hay una solución para esto. El mandato clásico de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro ha convertido a este último requisito vital en un trámite sencillo, al alcance de su dedo índice.

Las novelas vienen montadas sobre esa ola que se lleva todo. Quién más, quién menos, muchos de los que nos aficionamos a la escritura hemos fantaseado con la idea de escribir alguna novela, más aún, una buena novela, o para los más audaces, "la gran novela argentina" que, al parecer, todavía no se escribió. Ahora todo es mucho más simple. Lo único que se necesita es redactar o (si usted no es ducho en las artes informáticas y prefiere ahorrarse ese incordio) pedirle a alguien que redacte una instrucción a la IA para que esta la escriba y… voilà!, usted ya tiene su novela, con la extensión solicitada, con personajes, aventuras, desencantos y enigmas, con título incluido. Ahora puede decirle a quien quiera que usted ha escrito una novela. Y aclaremos bien el punto: la ha escrito en el sentido más tenue que se pueda pensar; esa novela solo existe por y para usted, y por supuesto, aún no la ha publicado. Pero ese es un detalle que ampliaremos más adelante. ¿Que carece de originalidad? A quién le importa. ¿Que tampoco ha sido corregida o revisada? No interesa. ¿Que no se acuerda del título? Ya se lo aprenderá. ¿Que usted no la leyó ni sabe de qué se trata? Así es la vida. Nadie le va a quitar el gusto y el derecho de afirmar: yo escribí una novela, o por caso, dos, tres, cien. Las que guste.

Pero supongamos que usted solo ha escrito por la vía rápida esa única novela, que ahora atesora en su celular o computadora. ¿Cómo saber si usted tiene futuro como novelista? Esto supone una ambición mayor y no cualquiera está a la altura de las circunstancias. Si la obra es mala, la culpa es de la máquina; si es buena (algo que en términos estadísticos podría ocurrir porque en este momento hay trillones de monos digitales alimentados con todos tipo de literatura, tipeando sin descanso las más variadas ficciones), el mérito será del autor, o sea, usted. Ese es un primer gran paso. El tema es que si no hace nada más, nadie se percatará de sus bondades o defectos. ¿Quién validará los méritos o deméritos de esa obra? Habría que conseguir un lector humano con algún sentido crítico y eso no es para nada fácil. Igual, no se desanime. Recién empezamos. Lo importante es que ya puede ventear que no solo ha escrito una novela, sino que está convencido de que es buena. Para eso, por las dudas le pide a otra IA que le dé un pulido final. Ahora sí, ya está. ¿Usted la analizó? ¿Conoce sus debilidades y fortalezas? No, de ninguna manera. Entonces se la devuelve a la primera IA (o a la misma por caso) para que se encargue del análisis crítico. Si tiene algo de suerte, la devolución dirá que se trata de una obra sólida, profunda, necesaria en estos tiempos de cinismo automático y desasosiego. Si hay objeciones serias, siga intentando, que el novelista del futuro todavía no se forja en unas pocas horas.

Una notable ventaja de la tecnología actual (es decir, la de 2026) es el costo de escribir un libro, que en tiempo, recursos, investigación y redacción, se ha reducido prácticamente a cero. Claro que la tarea de leer el libro personalmente aún es indelegable. He ahí una gran asimetría que deberá subsanarse y sin dudas se solucionará. Mientras tanto, con la inestimable asistencia de la IA, usted podrá hablar muy suelto de cuerpo sobre su última novela y, por si acaso frecuentara círculos de lectores o escritores, también de otras novelas, incluso de aquellas que nadie leyó ni escribió y que muchos afirman haber leído o escrito.

Si usted es una persona con ideas imaginativas y vocación por la lectura, y viene rumeando desde hace largo tiempo un proyecto que considera digno de convertirse en una novela, no espere ese improbable momento en que empezará a escribirla, ni hablemos ya de terminarla. Usted nunca antes lo hizo, así que eso no va a pasar. Ya no, se acabó el tiempo. Entonces lo más conveniente es que prepare con responsabilidad y dedicación el prompt más ajustado posible y le solicite la escritura de la novela a su IA de confianza. Después ella se encargará de todo, tal como se explicó antes. Incluso luego de que la novela esté escrita, puede pedirle a la IA que le indique cómo lograr que alguien en particular se interese por ella, aunque sea fugazmente. Usted ha dado un paso más para convertirse en novelista. Pero todavía falta bastante.

Hay personas que por una cuestión de formación intelectual, vocación, apetencias literarias o simple aburrimiento, de vez en cuando se lanzan a escribir. Es gente que gusta de redactar alguna cosita simple, una miscelánea, un poema, un popurrí de ideas o un relato liviano e inacabado, o bien algo profundo y complejo, experimental, esotérico, hermético. Da igual. Nada de eso las convertirá en novelistas. Si cree que ha llegado el momento de dar el gran salto adelante y ser un auténtico novelista, lo mejor es que usted mismo sea quien guíe a la IA para que convierta esos borradores, esos fragmentos, esos diálogos sueltos, esas descripciones precarias, en una verdadera novela. No es sencillo, pero claramente mucho más fácil que hacerlo todo solo, o con la humildísima asistencia de Google y el corrector de Word. La IA, repetimos, se encargará de todo y le devolverá un producto de cierta calidad. Ah, usted dice que usa la versión gratis. Ponga entonces a trabajar a su tarjeta de crédito y en seguida verá que la novela estará, por así decirlo, consumada. Y ahora sí, sin tapujos ni cargo de conciencia, podrá decir que es enteramente suya, pues para eso la pagó.

Por supuesto que hay gente que no solo gusta de escribir sino que de vez en cuando, también le gusta leer. Parecerá raro en estos tiempos, sí, pero todavía existen personas a las que les gusta leer o al menos que otros piensen eso (hay asesores especializados que recomiendan con qué libros exhibirse públicamente). Quizás ese no sea su caso y la lectura en general le resulte fastidiosa o aburrida, pero si aspira a convertirse en novelista, un consejo es que lea su novela; desdichadamente deberá leerla usted mismo, quizás no sea tan desagradable ni engorroso. Tómese su tiempo, y si las exigencias de la vida cotidiana se lo impiden, recuerde que puede pedirle un excelente resumen a la IA. Por supuesto, hay cosas de esa novela que a usted no le gustarán nada. Mantenga la calma. Quizás le suene exagerado, pero hay gente que intenta darle consejos a la IA y corregirle las supuestas falencias que esta ha detectado con sus infalibles algoritmos. No se preocupe, todos podemos equivocarnos; también usted.

Lo importante en todo caso, si quiere comenzar a consolidarse como un novelista exitoso es, primero y antes que nada, posicionarse como influencer (pregúntele a su IA, RR.PP. community manager u otro especialista cómo puede lograrlo). Dado este primer paso, todo se allana: el influencer le pedirá a su CM, secretaria o secretario que contacte al ghost writer adecuado para que gestione la novela. El ghost writer le encargará el trabajo a la IA con la información proporcionada por el CM, la secretaria o secretario y el resultado será un producto de cierta calidad (aceptable o no, pero esto carece de importancia). Ese producto se enviará a la editorial encargada de satisfacer las veleidades literarias del influencer; la editorial enviará el texto a la IA, que sugerirá censuras y cambios y finalmente la editorial tendrá el texto definitivo, que diagramará, editará y mandará a imprimir en tirada acorde a sus recursos financieros. Ya está casi todo listo, salvo lo fundamental. Usted, como influencer, deberá trabajar de tal difundiendo las virtudes del producto literario. La ventaja de ser influencer es que puede ahorrarse la lectura de sus novelas. Ni siquiera es obligatorio que conozca bien de qué va el libro, bastará con una rápida lectura de los resúmenes que le acercarán sus colaboradores. Lo importante, lo realmente decisivo en todo esto es que el día de la presentación de la novela, las personas adecuadas concurran al evento y, sobre todo, no falte el buen champán. Si falta el buen champán, la novela podría fracasar. Y probablemente será el final de su carrera de novelista. Desde luego, este plan se puede aplicar a todo el resto de los géneros literarios y para el caso, al arte en general. Ahora bien, dicho todo esto, a no desanimarse: sabemos que el éxito y el fracaso son dos impostores, que la vida seguirá su curso, que los buenos escritores seguirán escribiendo y publicando, y que por un rato más habrá una buena librería, una biblioteca, una plaza, un jardín donde podrán refugiarse quienes decidan huir de las inciertas ventajas de nuestro tiempo.





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