Ecos
Luis Eliseo Altamira

Milton Nascimento quería cantar con eco desde aquella tarde de la niñez en que las montañas de Minas Gerais le devolvieron, conmovidas, su voz.

"Parezco personal – dice Gabriel Celaya en Poesía, sociedad anónima -, mas digo lo sabido por otros hace siglos. O quizás, ayer mismo. Ojalá me repitan sin recordar quién fui, como ahora yo repito a un anónimo amigo. ¡Oh, futuro perfecto! No hay otra permanencia que la de ser un eco corregido por otros que no sabrán mi nombre, ni – espero – mi aventura".

El actor Robert De Niro se encontraba en Italia rodando la película Novecento, cuando cayó a sus manos el libro Raging Bull (Toro Salvaje), la autobiografía del boxeador Jake LaMotta. El texto, constituido por una serie de anécdotas ordenadas cronológicamente, refiere a la infancia de LaMotta en Little Italy (situado en la zona baja del este de Manhattan, en la ciudad de Nueva York), las andanzas delictivas junto a sus amigos adolescentes del barrio, su paso por el reformatorio, el inicio de su carrera profesional junto a su hermano Joey (quién, a la postre, sería su manager), la separación de su primera mujer, el casamiento posterior con Vickie (de 16 años, con quién tendría tres hijos), y el apogeo y ocaso de su vida pública y privada. Sospechado de arreglar peleas con la mafia y de haber asesinado a un levantador de apuestas; encarcelado por permitir a una menor ingresar al night club que regenteaba en Miami tras su retiro como boxeador, LaMotta fue acrecentando la reputación negativa que ya gozaba en buena parte de la sociedad norteamericana por el mero hecho de ser hijo de italianos (asociados, desde principios del siglo XX, a la mafia o al anarco sindicalismo (filiaciones que seguramente corroboraban a los WASP de entonces sus sentimientos de superioridad cultural y racial respecto de los latinos)).
Este campeón mundial de los medianos, principal contendiente de Sugar Ray Robinson (para muchos, el mejor púgil de las décadas del cuarenta y cincuenta), fue, en su apogeo, uno de los ídolos y portavoces de los ítalo-norteamericanos que anhelaban ser reconocidos como ciudadanos de ese país. El libro, a través del cual LaMotta asume o justifica públicamente su culpabilidad en algunos de los hechos ya citados (y en otros, como en los que ejerció la violencia física contra sus mujeres y su hermano), parece responder a la necesidad de redención del boxeador.
De Niro (nieto de italianos nacido en Little Italy, integrante de pandillas adolescentes y "huésped" reincidente de reformatorios), seguramente impactado a la distancia por los puntos en común de su vida con la de LaMotta, regresó a los Estados Unidos soñando con interpretar al personaje (dispuesto, incluso, a sumar los kilos que Jake había comenzado a engordar poco antes de su retiro). El actor llamó a Martin Scorsese, quién leyó el libro y entendió al instante lo que a aquél le interesaba del boxeador. El director, que rodaba por entonces Alicia ya no vive aquí, continuó empero con otros proyectos; concretamente, Taxi Driver y New York, New York (con De Niro como actor principal, persistiendo en su deseo de hacer Toro Salvaje).
Cuenta el productor Irving Winkler: "Durante la realización de New York, New York siempre se lo veía a De Niro con un libro medio estropeado. Era Toro Salvaje. Un día me pidió que lo leyera". Con la venia de Winkler, Scorsese le encargó a Mardik Martin, guionista de su película Malas calles, la confección de un guion. En compañía de De Niro, Martin vio todos los filmes sobre boxeo hechos hasta entonces y se reunió con LaMotta y el resto de los protagonistas de su vida.

Posteriormente, el boxeador fue contratado para introducir a De Niro en la práctica del deporte y asesorarlo en algunos aspectos de su vida pasada. Cuenta LaMotta: "En los entrenamientos le dije que no se contuviera, que me golpeara con todas sus fuerzas, como yo pensaba hacerlo. Aprendió muy rápido. Me rompió la nariz, la mandíbula – tuvieron que practicarme una pequeña operación -, salí con una costilla fracturada, cardenales en los ojos y varios dientes menos que le costaron 4000 dólares a la United Artists. Y lo único que pude hacer fue sacarle un poco de sangre de la nariz. En ese año completamos más de mil asaltos. Cuando terminé de entrenarlo, estaba seguro de que podía ser un boxeador profesional. No hubiera dudado en ponerlo entre los primeros veinte medianos del mundo".
Durante ese período, De Niro le hizo a La Motta todo tipo de preguntas sobre su vida anterior. Obsesionado como estaba en hablar como él, moverse como él, actuar como él, merodeaba a su alrededor para aprender de sus reacciones. Los filmes caseros realizados con una cámara del boxeador durante la primera etapa de su matrimonio con Vickie, le permitieron al actor acceder al Jake que se preparaba para interpretar en la película.
Toro Salvaje se estrenó en los Estados Unidos, el 6 de noviembre de 1980. LaMotta asistió a un cine de su barrio, en compañía de su ex esposa, Vickie. "Es muy raro verse a uno mismo en la pantalla - explicó el boxeador -. Uno tiene que pasarlo para darse cuenta. Cuando terminé de verla, me deprimí un poco. Le pregunté a Vickie: '¿Yo era así, de verdad?' ¿Sabes lo que me contestó?: '¡Eras peor!'"
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