Editorial Abril 2026
Restablecer fragmentos del mensaje

Llegan a Tierra Media correos como mensajes en botellas por descorchar y allí, con ese sonido inconfundible de aire disparado, ya no queda plan en el atril. El mensaje es el medio, lo que dice lo dice al universo. Al de los lectores, claro, que curiosean en un lugar cuyo descanso ignoramos, si es la roca, si el césped, si un depto. Los mensajes dicen más de lo esperado. Los editores de Tierra Media son estudiantes, como siempre, de eso que traen varios de estos mensajes. Aprenden de ellos, se sorprenden, se admiran, asienten con la cabeza mientras transcurren ante sus ojos. Como antes, como siempre, como cualquier otro lector, o lectores. No es "la revista que queríamos hacer". Es algo más, azaroso, abierto: algo así como un campo para entrenar saberes, emociones, mundos insospechados. Una demarcación de un círculo -o cualquier otra forma- en las nubes indicando la entrada a un auténtico paseo entre figuras cuyos rostros nos suenan, entre tiempos, recuerdos o estornudos de ideas que te dejan pensando. Hay mucho de eso este abril, debajo de las nubes. Diálogos y monólogos, la ocupación precisa de la escena para decir lo debido. Todos son fragmentos, todos ellos requieren retornar a su unidad, a la unidad posible.
Una artista de Córdoba, Galia Kohan, aparece en dos momentos históricos entre las notas: el ya y el ayer. Un hito en los caminos de nuestra cultura, la Galia, entrevistada por Jackie Bini. Gastón Sironi asiste a un estreno local que reafirma su fe en la venida de la obra, la espera de un signo de nuestro tiempo, capaz de cortar la racha de nuestra ración nocturna, y de alquimizar nuestra versión del hoy.
Ocupa el centro de su relato Gerardo García, argumentando desde Ulises, desde la hospitalidad, desde una prosa inspiradora, contra la degradación de la lengua y de los valores que ella transporta. Y Nelson Specchia nos cuenta Nueva York como un autor clásico, presentando ocho pequeños ensayos que develan perfiles relevantes de la megalópolis. Bienvenido de vuelta Nelson, y asimismo Marcelo Casarín, que nos entrega un homenaje literario a un ícono (una ícona) que deseábamos tener en la galería de este paseo: Tununa Mercado. Con amor literario, con proximidad de estudioso y escritor, nos hace Marcelo un poco menos ignorantes.
Sí. Nadie niega una acción educativa de esta, como tantas otras lecturas curadas para este número de abril. Como Tierra Media, a secas. Las redes sociales nos dan conocimientos, que duda cabe, pero hay que soportar el granizo de aerolitos y otros objetos contundentes, mientras se finge detener una mariposa como un holograma, para disfrutar su vista. Aquí anda suelta la mariposa, es un trazo en el paisaje de estas regiones de Tierras Medias. Se sigue, se para, se bebe agua o algo más fuerte, se retoma el camino, así sea el de vuelta. Contiene respuestas cuyas preguntas solo se hizo el autor, o la autora.
Marta García, por ejemplo. Es la autora infalible de Tierra Media. Todos tenemos altos y bajos, pero no hay entre nosotres nadie a quien no gusten los cuentos de Marta, una vez que los has descubierto. Te atraen y te distraen con bellísimas imágenes para clavarte una enseñanza de koan. Y a la vuelta de página, como en el mundo de lo táctil, el cineasta Andrés Dunayevich somete a juicio el perfeccionismo, alegando el sello de autenticidad de la imperfección, sin la cual no hay nada de qué asirse.
Noelia Pajón, siempre atenta a las discapacidades, recorre al Borges ciego oral y escrito para señalar como esa ceguera fue conduciendo al autor a los territorios de la imaginación y a los del oído. Adrián Savino, con su aliento mensual puesto dentro de una botella que siempre toca la costa, recita un jacobino "estar o no estar", aplicado a los requerimientos de las redes sociales. Y retorna Aníbal Buede a completar su ensayo buscando chispas certeras de dos discursos independientes uno de otro, dos autores testigos del arte contemporáneo. El ensayo tiene éxito y el roce de los conceptos nos sugieren volver de nuevo a la obra misma, al acontecimiento, en un tiempo donde las palabras lo reemplazan todo como una especie invasiva.
Arturo Jáimez Luchetta presenta a un héroe revolucionario en sus aficiones y logros deportivos en varias disciplinas, como un decatlón de ajedrez, fútbol, golf, rugby y otras habilidades. El Che siempre fue hijo de su voluntad. Javier Marín se interna en una sociedad de escribas cuyas proezas de esquivar con éxito ciertas letras necesarias tienen por único premio la alegría de lo que dura una lectura en páginas de este tipo.
Santiago Pfleiderer se interesa por el oficio y la producción de informes acerca del mundo del rocanrol, escritos con identidad por un especialista del interior cordobés. Matías Rodeiro prosigue su larga marcha a través de diversos hitos de la resistencia popular en otros continentes y en el nuestro, de la comuna a la guerra, a la revolución, la lucha, sus brotes y sus apagones, el asma en los procesos sociales de liberación.
Omar Hefling se erige en poeta del calcio, un repaso de la vida determinada por el crecimiento en cuerpo y mente, y del lento avance de los estudiantes en los matorrales del saber. Luis Altamira toma de personajes culturales una constante, y fija la mirada en la duplicidad de las palabras, las canciones y hasta de la vida misma narrada por un biopic. Y no son menos parte de una duplicación los informes que trae Gabriel Abalos para rearmar un hecho artístico de hace medio siglo, y su evocación apenas un mes atrás.
Barbi Couto reflexiona como editora (de Ediciones de la Terraza) con motivo del reciente Día del Editor, acordado en torno a la figura de Alberto Burnichón, tan alegre como dolorosa, y repasa la motivación de todos los editores y editoras, entre tantas, las de seguir las huellas de ese hombre que supo convidar poesía y arte por los caminos. Y Fer Vélez, que es entre otras cosas un gran fotógrafo, inaugura una sección que hemos llamado "Más que mil palabras", compuesta en este caso con la evidencia muda de una foto. En su sección Ale Galvaliz deja correr cuadritos como ventanitas, donde sus personajes no encuentran el epílogo deseado.
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