Editorial Diciembre 2025
Mano a mano

Ponerle el moño a un ciclo tiene todo de ritual. Estamos llegando al fin de una etapa transcurrida al tanteo, andar y andar sin ver con claridad la siguiente sección del camino, ni siquiera la que atravesamos. Ese es el trabajo de ser, simplemente.
El ser contemporáneos, sin duda, es la pieza maestra de este ser junto con otros. Más que de pertenecer a una generación, se trata de convivir todavía con el hoy, donde todos habitamos como en una foto, sin importar la edad. Hoy es hoy, no hay otra cosa. La intensidad -aun vivida distraídamente- de recomenzar los días porque seguimos aquí, y no estamos solos. Por supuesto, no da igual cómo estamos. El cómo es el modulador en jefe de la respiración que contamos para vivir. Hay penas viejas, eternas, hay mucho dolor, hay también la alegría incomprensible, como el llanto que lava, como la risa que creíamos perdida.
No hablemos de depredadores, por favor, pueden oírnos. Mejor pensar en la fábula de Androcles, el esclavo que arrancó una espina de la garra de un león herido, que a su vez le perdonó la vida más tarde en la arena del circo. Estaban a mano. O a garra.
Estar a mano puede también querer decir estar a flote, mano a mano, sin el resentimiento tanguero, ese de anotar la deuda chica en la cuenta del otario, no. Estar a mano con lo vivido, si es que seguimos a flote y va la alegría a bordo. Hagámosle lugar, siempre puede contar un buen chiste del que volvamos a reír mañana.
Puesto el moño, le queda ridículo. Pero tantos rituales lo parecen, vistos desde fuera.
Adiós año, hola año, seguiremos escribiendo mientras siga siendo hoy.
Comentarios:
- Alfredo Lemon: Excelente manifestación! Muchas gracias por el trabajo y los contenidos ofrecidos. Seguimos en el mismo barco, la misma lluvia. Los abrazo grande
- Gastón: "El trabajo de ser", al tanteo, como iba el pobre rey Lear guiado por un loco, "tremendos tiempos en los que a un ciego lo guía un loco", decía Lear a través de Shakespeare. Preciosa la ilustración del editorial. "Estar a mano con lo vivido", un privilegio del que debemos estar conscientes.
Me gustó la nota de Gerardo García, y aprendí que "cadáver" es, en el lenguaje tipográfico, una palabra que falta.
Y aprendo (mejor dicho, vuelvo a aprender, o mejor aun, comprendo) también otra palabra, gracias a Silvia Barei: denigrar.
Y aprendo, también, gracias a tu nota, Gaby, sobre Juan Yaser, del que nada conocía. Él nació en Taybeh, cerca de Ramala, hoy semidestruidas. Como traductor, me interesa su Diccionario etimológico de las palabras castellanas derivadas de la lengua árabe, que tampoco conocía. El poema del cierre es tremendo.
Treinta números. Qué quijotada. Cuánta generosidad, cuántos puentes tendidos, cuántas puertas abiertas. Cuánto aprendizaje compartido.
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