Editorial Mayo 2026
Discusiones con mayo, u otro mes

Encabezado por el día de los trabajadores, el mes de mayo patriótico extiende sus alas cual cóndor aburrido de ser un símbolo en las cumbres y hace un vuelo rasante por esta revista, curioseando el sentido de mayo, si es que lo tiene, para alzarse aburrido una vez más a las altas nieves donde habita el silencio, a que nadie moleste su aburrimiento original. En este mes-cóndor, la situación muy venida a menos de los trabajadores, cuyo día recién celebrado de uno de sus años peores no desmiente su historia de luchas. La lucha es engranaje indisoluble del trabajo; el trabajo que da sacarse de encima del lomo el peso de mentes vacías chochas de acumular poder y jugar con él en busca de más, como un niño cruel y predador, indiferente a lo moral, al valor de lo humano.
Perdón por hablar de cosas tan pedestres. Es también nuestro el mes, porque somos trabajadores quienes publicamos este medio periodístico cultural digital independiente y unas cuantas cosas más. Un armado de piezas que narran, que averiguan, que imaginan, que reflexionan, rememoran y emocionan. Somos gente que hacemos esas cosas y amamos hacerlo, desde este sitio web. Es nuestra forma de ocupar el espacio, un espacio en disputa, ya que tanto hemos perdido, o nos ha sido quitado. Lo formulamos con amor y con respeto, lo hacemos colectivamente, buscamos compartirlo.
Fin de la efeméride.
Piezas de memoria aporta Pablo Aguiar Cáu sobre una celebración por los cincuenta años de una peña cordobesa emblemática y desaparecida, que le dio cobijo a nuestra juventud en la orfandad de la dictadura, a fines de los setenta, y cuyo nombre conserva un peso simbólico.
Arturo Jaimez Lucchetta aporta un nuevo perfil histórico del deporte, contribuyendo a rescatar del olvido a un entrenador de fútbol de los años sesenta-setenta, un táctico notable de merecida evocación.
También bajo el ala memoriosa, Víctor Ramés recuerda una sociedad de mujeres cordobesas adineradas que se dedicaron a la beneficencia, y llegaron a hacer una película en 1919.
En las temáticas relativas a los libros, hay exponentes de peso en este número. Silvia Barei les cede el protagonismo a los propios libros para hablar sobre la lectura, los gustos, las prohibiciones e incluso las piras de libros. Y siente alivio al constatar que "hay gente que los salva, gente que los atesora o esconde, gente que los recita o que los hace circular por otros lugares, en otros lenguajes y otros formatos."
Esto último tiene eco en la entrevista de Gabriel Abalos a la directora de una e-ditorial cordobesa, un proyecto de e-libros de arte que cobija una propuesta estética, que mira hacia Córdoba y hacia el mundo a través de sus bellas y únicas publicaciones digitales.
Omar Hefling se detiene a oír las palabras orales de un Borges radiofónico, que nos llegan en un libro. Allí el mítico escritor rememora, o enuncia, con palabras tan exactas como si escribiera, con la gracia y la precisión de su notable oficio. Y que nos dejan ganas de seguir escuchando al maestro.
En la lectura de libros de tres viajeros y cronistas llegados a la Argentina en los años mil novecientos setenta, Javier Marín toma nota de la proyección de los propios valores, y sus gustos y disgustos, en el trance de sus visitas. Tres autores de habla inglesa ejercitan la observación, el asombro y la incomprensión.
Luis Rodeiro recorre palabras dadas por un cúmulo de autores y autoras, a comenzar por un poema de su padre, para ir en busca de los dispositivos de la soledad. Aquella que nos alcanza con su mala suerte, o la que nos permite hallarnos en medio de donde estemos. Una u otra pueden ser constitutivas, como lo son el dolor y la gracia.
Del lado de la música hay también presencias invocadas. Jackie Bini entrevista a fondo a un reconocido guitarrista, compositor, cantautor, docente de guitarra y productor incesante de proyectos de Córdoba. Resalta su entrega a esa actividad y su colaboración sin tiempo con varios músicos de la escena local.
Santiago Pfleiderer se sienta a conversar con un joven bajista de quien está sonando su primer disco solista este año, cuyos géneros musicales de referencia son el funk y el afro beat. Sus letras, entretanto, se inspiran en la propia vida en el monte nativo.
Luis Altamira hace referencia a una cantautora argentina y a un cantautor brasileño, ambas figuras de relieve en sus respectivos repertorios, en quienes el autor resalta la formación personal del gusto y sus certezas estéticas en los medios y las familias donde crecieron.
Andrés Dunayevich describe a una luminosa pareja, bella ella, bello él, quienes sin embargo se separaron hace treinta años. La posibilidad de un reencuentro se convierte, para el grupo de sus amigos de siempre, en algo que sus propias vidas reclaman.
Adrián Savino toma hechos de su experiencia cotidiana como jardinero para apuntar incongruencias de las relaciones con clientes, y completa ese cuadro con un par de escenas llenas de vida que le brinda en la calle gente desconocida que pasa.
Marta García sostiene el imaginario en alto. En sus cuentos, siempre hay una ciudad y siempre hay una mujer. Allí se levantan enormes metáforas que dejan mal parados al prejuicio, a la rutina y el miedo a la imaginación, esas herramientas para desencantar el mundo.
Baal Delupi es un estudioso del rol de los intelectuales y no puede dejar de señalar, en la vereda liberal actual, el asomo de un tipo diferente de referentes, con más de influencers que de intelectuales. Tal vez los nuevos tiempos requieran de ajustes en la definición, aunque no para mejor.
Nelson Specchia sabe contar con mirada amorosa las tantas ciudades que conoce, en las que ha vivido. Aquí nos deja ver la Venecia de hoy a través de un proceso genético urbano, hecho de soluciones a problemas de una geografía insular única, dadas a lo largo de los siglos por los habitantes de antaño.
Noelia Pajón señala las diversas experiencias de lo cultural, todo aquello que hay en medio entre quienes comparten una sala de cine o de teatro, o la de un museo, y las obras mismas. Las provisiones emotivas y conceptuales son parte de una diversidad cultural a incluir.
En la sección "Más que mil palabras", imágenes puestas a defenderse por sí mismas, a narrar de pecho lo que muestran, compartimos una fotografía muy decidora, cedida por su autor, Juanjo Bartolomé.
Y siempre en su trinchera, Ale Galvaliz traza para nosotros historias de personajes ingenuos, simples, de cuyos actos sólo cabe sonreír mientras tratan de aprender de sus errores, o bien de volver a pedir ayuda para su soledad.
Esa gente somos los que hacemos Tierra Media, esta tierra ganada al vacío. Estas lecturas e imágenes como para definir un espacio no exacto, sino posible e incluso necesario, entre el afán cotidiano de una Córdoba que nunca terminaremos de abrazar. Pero ella somos, sin privilegio alguno. Están más que invitadas e invitados, ojalá la disfruten.

