El Che que sigue naciendo
Arturo Jaimez Lucchetta

Ernesto Che Guevara es, indiscutiblemente, uno de los argentinos más conocidos en el mundo entero y tal vez el más importante de las cosas importantes. Solo empardado por la figura de Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, luego de doce años de pontificado. Diego Armando Maradona y Lionel Messi son también dos figuras de nivel universal en el ámbito deportivo, en el fútbol que, como dijo Eduardo Galeano "es la cosa más importante de las cosas menos importantes".
El símbolo de la Revolución Cubana, su lucha socialista, guerrillera, marxista e internacionalista lo llevó a las banderas de innumerables manifestaciones en cualquier lugar del mundo. Su condición de valiente y estratega fue fundamental para el triunfo de los Barbudos, en la Sierra Maestra y Santa Clara, lo que le valió un reconocimiento popular de la estatura de Fidel Castro, comandante en jefe e ideólogo del levantamiento contra el dictador Fulgencio Batista, desde el desembarco del Granma, hasta la victoria del primero de enero de 1959 .
Su derrotero revolucionario por El Congo y Bolivia, su función política en La Habana, son conocidas y reconocidas. Lo que no ha sido tan comentado son sus otras actividades. Las otras pasiones de un personaje multifacético y de enorme cultura. Quienes lo acompañaron en cada momento de su vida destacaron sus lecturas permanentes, su interés por la política, la economía, la geografía, la historia y la literatura. Karl Marx, Vladimir Lenin, Friedrich Engels, Napoleón, le daban rigor a sus ideas; así como Julio Verne, César Vallejo, Pablo Neruda le aportaban ficción, realidad, ternura, sensibilidad.
"Hay que endurecerse sin perder la ternura jamás".
Ideas, ideales, ideología, que Guevara fue forjando desde que era Ernestito. Así lo contó Rosario Armanda González, cocinera de los Guevara – De la Serna. En el museo del Che en Alta Gracia, se puede ver a "Charito" en un audiovisual donde destaca su interés permanente por los pobres y por la justicia social.
"Un día me lo encontré en Córdoba, yo ya no trabajaba en su casa. El se había trasladado a Córdoba capital para estudiar en el Colegio Deán Funes. Yo caminaba y Ernestito me asustó, porque me siguió y cuando me di vuelta me dijo: Charito ya no te acordás de mí. El se separó de sus amigos de la escuela para venir a saludar a su cocinera", recuerda Rosario González en el video que puede verse en el monitor en uno de los cuartos del museo.
Aquel niño rosarino, asmático, por el que su familia se trasladó a Alta Gracia, en tiempos de tratamientos escasos, no paraba. Jugaba con sus amigos por las plazas y las calles del coqueto barrio Carlos Pellegrini, a pocas cuadras del legendario Sierras Hotel. Ernestito desafiaba su asma hasta la disnea y la cianosis. "A veces volvía morado, de tanto correr", se preocupaba la madre del Che, Celia De la Serna.
Por el temor a los estados asmáticos, que ponían en peligro su vida y calidad de vida, su padre, Ernesto Guevara Lynch, lo alentó a practicar natación, golf, escalada y ajedrez, disciplinas de bajo riesgo; sin embargo no pudo evitar que Ernestito jugara al fútbol y al rugby.
Existen versiones que indican que el apodo "Che", nació en sus tiempos de rugbier, donde algunos compañeros le decían el "Chancho" Guevara. También era conocido como "Fuser", un apócope de las palabras furioso De la Serna, que aludía a su temperamento dentro de la cancha.
Luego de su retiro del rugby, Guevara escribió en la revista Tackle, donde firmaba como Chancho y luego Changcho, por lo que tal vez la "Ch" inicial pudo haber tomado popularidad. Otras versiones le dan el crédito a sus compañeros de la guerrilla cubana, a quienes le llamaba la atención el uso habitual que Ernesto empleaba de la palabra 'che' antes de llamarlos por sus nombres.
Che Fidel, che Camilo, che Raúl.
Si bien Ernesto no fue un deportista destacado, practicó muchísimas disciplinas de manera tan informal como apasionada. En 1950 salió en la revista El Gráfico contando una travesía de 4000 kilómetros en una bicicleta de media carrera con motor, atravesando once provincias. El Che tuvo que probar su periplo con fotos que tomaba al llegar a cada ciudad y las cartas que le mandaba a su familia. Si bien no hay muchas referencias de aquella bici - moto, habría sido La Poderosa. La primera Poderosa.
Dos años más tarde el Che emprendería su segunda gran travesía, cruzando a Chile, llegando a Perú, Colombia y Venezuela, junto a su amigo Alberto Granado, en La Poderosa II. El cruce sudamericano en la Norton 500 duró cerca de ocho meses y terminó de moldear su rebeldía contra las injusticias de la profunda desigualdad en América Latina.
El recorrido de un joven Ernesto Guevara de la Serna, de 23 años, casi médico y el bioquímico cordobés Alberto Granado de 29 fue inmortalizado en el libro Diarios de motocicleta, que el propio Che escribió a partir de su bitácora de viaje y luego llevada al cine por Walter Salles con Gael García Bernal personificando al Che y Rodrigo de la Serna a Granado.
La película, que obtuvo el premio Oscar a la mejor banda de sonido por el tema Al otro lado del río, de Jorge Drexler, muestra otra proeza deportiva del Che: el cruce del río Amazonas, nadando estilos crol y over, cerca del Leprosario de San Pablo de Loreto en Perú, donde el Che festejó su cumpleaños con los enfermos, los médicos y los enfermeros.
Entre aquellas partidas de ajedrez contra su padre, en la década del 30 y las que después disputó contra los principales maestros internacionales de la isla, a principios de los 60, el Che practicó más de veinte disciplinas deportivas.
Básquet, hándbol, pesca, beisbol, softbol, voley, remo, pelota vasca, tenis, lucha libre, Tiro y hasta se trenzó en intensas sesiones de guantes de boxeo con su camarada Camilo Cienfuegos.
El deporte también le devolvió la vocación por la comunicación. Durante sus años de residencia en México, Ernesto trabajó de fotógrafo y periodista, cubriendo los Juegos Panamericanos de 1955 para la Agencia Latina de Noticias, una empresa creada por el peronismo y donde se destacaban los hermanos Luis Elías y Manuel Sojit. Los hermanos Sojit, confesos peronistas fueron perseguidos luego de la Revolución Libertadora (Fusiladora).
Luis Elías fue el cronista que siguió los cinco títulos mundiales de Fórmula 1 de Juan Manuel Fangio y el creador de la famosa frase "Hoy es un día peronista". La expresión fue tomada por gran parte del pueblo argentino y continúa siendo utilizada para hacer alusión a los días despejados, claros y luminosos.
Manuel, más conocido en el ambiente deportivo como "Corner" se dedicó al relato del boxeo y años después del golpe de estado a Juan Domingo Perón se exilió en Cuba bajo la protección del Che. "Corner" vivió en La Habana por varios años compartiendo con Guevara largas charlas sobre la inmaculada carrera de Pascual Pérez, campeón olímpico y primer campeón mundial profesional del boxeo argentino.
Esta experiencia periodística en la Agencia Latina de Noticias le sirvió al Che para ser, junto a Fidel Castro, el principal impulsor de la agencia Prensa Latina, fundada en La Rampa de La Habana en 1959, dos días después del cumpleaños número 31 de Ernesto.
Prensa Latina fue el mascarón de proa de la "Operación Verdad" con la cual el gobierno revolucionario contrastó la opinión que llegaba de las agencias norteamericanas y europeas que, por libertad de empresa, se le oponían. El periodista argentino Jorge Ricardo Masetti fue su primer director, Rodolfo Walsh y Gabriel García Márquez sus plumas más destacadas.
La preocupación por la salud propia y ajena también atravesó las muchas vidas que el Che vivió en poco más de 39 años. Su asma temprana lo tuvo primero de paciente y luego de autoterapeuta, en medio de la Sierra Maestra, donde la medicina era insuficiente. Fue enfermero en la Marina Mercante de Argentina y ejerció la medicina en el Hospital General de México, luego de graduarse en la Universidad de Buenos Aires, en 1953. Dio clases de Fisiología humana en la UNAM y hasta publicó sus papers de especialidad sobre enfermedades alérgicas.
Las muchas vidas que nunca murieron. "Hombre sin muerte", canta Silvio Rodríguez. Las vidas que el Che integró, la vida del Hombre Nuevo. Ese hombre que sigue naciendo en cada protesta, en cada manifestación. Ese hombre que se luce en las remeras, los tatuajes, los daguerrotipos, en los murales y en las morales.
La vida que parió la orden de la CIA, la instrucción de Barrientos y el tiro de Terán.
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