Encuentros con cordobeses notables

10.05.2026

Adrián Savino


Ilustración: Youtube Corazón de tunga tunga
Ilustración: Youtube Corazón de tunga tunga

Virtual 1

A es una clienta en una de cuyas propiedades hice un trabajo de jardinería el año pasado. Me lo pagó en parte y prometió completar enseguida.

No constaté ningún pago de ella en mi cuenta, pero su hermano B (que también es cliente) me comentó de pasada que ella se jactó ante él de haberme pagado aún más de lo que me debía. Pensé en consultarle a ella por qué dijo eso, pero finalmente desistí de hacerlo.

Ya bien entrado el 26, A me escribe por whatsapp. Pregunta si puede llamarme porque necesita consultarme algo. Le respondo que sí.

Me llama de inmediato, y antes que nada me cuenta sobre aquella cancelación "con yapa". ¿Pero cómo, no me enviaste comprobante?, le pregunto.

Responde que no y pasa al motivo principal de su llamada: su exmarido tiene una deuda con una tarjeta de crédito que ha pasado a judiciales, y necesita saber si yo tengo alguna idea de qué se puede hacer en esa situación.

Le respondo que ni idea, ya que nunca he tenido que afrontar una morosidad tan avanzada con mis tarjetas. Ok, gracias igual, replica ella, y luego se pone por unos minutos a monologar pestes sobre el presidente para por fin ir cerrando la comunicación y despidiéndose.

Antes de cortar, le pido por favor que me envíe el comprobante de aquel saldo que según ella me pagó. Sí sí, me dice, chau chau, y corta.

Minutos después A me envía la foto de un comprobante de esos que emiten los cajeros automáticos, acompañado por este mensaje: Igual que mi abuela tengo la costumbre de guardar todos mis papeles, jaja.

Le respondo que perfecto y gracias, pero que por favor la próxima vez no deje de enviarme comprobante apenas me transfiere.

Finalmente, A me clava el visto.

Presencial 1

En Saavedra y Espinel hay una verdulería con muy buenos precios de maples. Compro uno y me detengo en la esquina a esperar que el semáforo me habilite a cruzar.

Da el verde, avanzo, y veo cómo a mi izquierda pasa velozmente C, un adolescente muy alto con otro maple en sus manos. El chico cruza la calle medio en diagonal, en dirección a un R12 donde lo aguarda D, una mujer que debe ser su madre.

Cuando está por subir al asiento del acompañante, oigo que ella le grita: ¡¡No corrás pelotudo, o van a creer que andás robando!!

Virtual 2

Me escribe B, quien a diferencia de su hermana siempre me pagó en tiempo y forma los trabajos que le hice.

Durante mi última visita, B me había mostrado a E, un perro wacho que había rescatado de la calle hacía poco y que le estaba ocasionando uno que otro destrozo en su patio.

Ahora B me llama para hacerme una consulta. Ya que en mi casa dispongo de patio, pero no de mascota, me propone llevarme al perro conmigo y encargarse él de su comida.

Le digo que sí, con mucho gusto, y que lo de la comida no es necesario, puedo hacerme cargo yo.

Genial gracias!!, exclama B, siempre muy aficionado al doble signo. Lo que sí, agrega, te voy a pedir por favor que no lo dejes salir porque es medio cachorrón y lo puede pisar algún auto.

Le respondo que eso no va a ser posible porque no me gusta tener a las mascotas encerradas.

Por qué??, pregunta B, en tu patio el perro no estaría encerrado!!

Para mí sí, le digo, en todo caso que esté adentro, pero dejándolo salir cada vez que me parezca; tal como hacen mis vecinos con los perros suyos.

Finalmente, B me clava el visto.

Presencial 2

Estoy en la vereda del frente de la verdulería, desatando de un poste mi bici y riéndome discretamente de la escena entre C y D de la que acabo de ser testigo.

En ese mismo momento llega a la esquina la señora F, acompañada por la adolescente G y su bebé H, al que lleva dormido en un cochecito.

Mientras esperan el verde del semáforo, F y G conversan.

¿Sabés qué, ma? Anoche soñé que me casaba con un chico alto, rubio, de ojos celestes…

Ay querida, le dice F mientras comienzan a cruzar la calle, todas hemos soñado algo así alguna vez.




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