Enero en la piel

10.02.2026

Omar Hefling


"El porvenir, si aún tiene posibilidades, es para los que sepan mezclar la compasión y el estoicismo de los santos, el espíritu guerrero y decidido del militante, y la capacidad del poeta para vivir en la ausencia de sentido". Jorge Alemán

Ilustración: artista Selene Cráteres
Ilustración: artista Selene Cráteres

La cita extraída de una nota reciente de opinión en el diario Página 12 de Jorge Alemán nos invita al menos a pensar que ante la ausencia de sentido el porvenir sea distinto a este presente. Esta crónica será breve. Enero me empuja a la vagancia más que ningún otro mes en el año, y en el resto, vamos a ser sincero, no soy tan voluntarioso que digamos. El comienzo del año me sorprendió en una reserva natural del Río Quilpo, lejos del ruido mundano y de los medios de desinformación. Ya en la ciudad, un par de noches me pegué como un bicho a un parabrisas, a la pantalla de la tv. Y qué hay en verano para ver por la noche, los festivales folclóricos que si se los toma con algo de humor son realmente divertidos, si se los toma en serio comienza uno a golpearse la cabeza contra una puerta. El Festival de Doma y Folclore de Jesús María es el primero de los grandes, festival que ya debería llamarse de otro modo, dado que la doma sigue pero el folclore está yéndose despacio de ese escenario. Esto último corresponde con la época, estas políticas neoliberales de las extremas derechas que tanto gustan en esta región, se expresan claramente en vaciar de sentido a la esencia, en este caso de los géneros musicales que representan las identidades de punta a punta del país.

Soy un rehén de las generalidades pero no me importa, debo confesar que vi parte de tres noches, en una fui testigo de un encuentro monocorde insuperable, cantaron juntos Luciano Pereyra y Nahuel Penissi, voces sin matices, monótonas, especies de balidos de corderos (que en el caso de los corderos expresan el dramatismo según la situación que estén viviendo). Los cantantes, ni siquiera.

Todos estos acontecimientos artísticos tienen un solo hilo invisible que los vincula: ahora a través de la cumbia romántica y la canción romántica. El propósito encaja en reducir todo al ámbito de la intimidad. En definitiva, cuando en el escenario hay poco, en el campo de la doma domina el juego de luces, cuando todo va mal para la mayoría aparece el espectáculo para salvarnos. Y la canción romántica es el adormecedor de conciencias más eficaz, más inclusive que el glifosato con las malezas de las siembras que para mejorar las ganancias no solo matan los yuyos malos sino todo lo que vive. "Es el folclore que nos sigue uniendo" dice un cantor y sale balando una balada. Y lo que también me llamó la atención de lo que mostraba la televisación de los SRT fue el público, ya no es en su mayoría un público bien popular, debe tener que ver el alto costo de las entradas seguramente, en cambio se impone una mayoría de lo que podríamos denominar una pujante clase media rural, todes, hombres y mujeres con las gorras vascas que han reemplazado al sombrero que usaban los paisanos, luego de la 125. Otro aspecto interesante que tanto los conductores como los payadores claman a los gritos por una patria que ya no existe. Los nobles caballos ya no representan lo que fueron sino solo de modo marginal, yo que me he criado en el campo puedo decir con cierta autoridad que los caballos que se utilizan para la doma no sirven nada más que para ese cruel espectáculo. Antes el caballo no se domaba en general para la utilidad deportiva, se lo amansaba para las tareas rurales.

Otra cuestión deplorable fue ese penoso streaming del festi conducido por dos primates de la comunicación que terminaron perjudicando la buena televisación de Canal 10.

Parece que la conducción de este festival que pasó recientemente se encargó de limpiar a los artistas que en el escenario pudieran cuestionar al actual gobierno nacional. Si quedaron aquellos, claro, como el Chaqueño Palavecino, tan afín a las políticas de derecha que fue elegido para recibir al presidente en el escenario.

Pero por suerte también hay artistas valientes como los integrantes del Dúo Coplanacu que dijeron lo suyo, y espero que por esto no les pasen factura: "Alguien que ningunea el reclamo social después no puede venir inocentemente a sumarse a la celebración del pueblo", afirmó Roberto Cantos como para poner las cosas en claro.

Cuando esta nota aparezca en Tierra Media, la actualidad de estos momentos ya no le importará a nadie.





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