Entre otras
Un ensayo sobre infancias, memorias y coautorías
Agostina Barborini en coautoría con mujeres de la Cárcel Abierta Montecristo.
Con curaduría de Juan Manuel Burgos.
Acaba de inaugurar en la Sala de Exposiciones del Paseo del Buen Pastor una muestra colectiva de piezas de cerámica realizadas por mujeres de la cárcel abierta situada en Montecristo, fruto de un proyecto de creación conjunta. Nos acerca material sobre esta iniciativa la artista Agostina Barborini, coautora, quien también aporta precisiones referidas al proceso de producción.

El proyecto que se puede apreciar actualmente en la Sala de Exposiciones del Paseo del Buen Pastor lleva por título ENTRE OTRAS. Un ensayo sobre infancias, memorias y coautorías y se trata de una experiencia de trabajo artístico realizada en coautoría junto a mujeres de la cárcel abierta situada en Monte Cristo (Córdoba), formalmente denominada Colonia Abierta Montecristo (Establecimiento Penitenciario N°4). A través de la cerámica, la propuesta activa la memoria de la infancia como territorio común de experiencia donde las obras no son piezas de autoría individual sino el resultado de un proceso compartido.
Refiere Agostina Barborini que la iniciativa se origina "a partir de una investigación sostenida en torno a la memoria de infancia y a sus formas de actualización en el presente, entendida no como archivo fijo sino como práctica viva, situada y material. La propuesta surge de una práctica artística previa y se plantea como una apertura de ese recorrido hacia un hacer comunitario, desarrollado en esta oportunidad junto a las mujeres de la Colonia desde el inicio del proceso, durante el cual los roles se volvieron porosos y las decisiones se construyeron de manera conjunta. La noción de coautoría no opera aquí como suma de firmas, sino como forma de estar y producir entre otras".
El título ENTRE OTRAS señala ese lugar descentrado desde el cual se desarrolló la experiencia. Más que una escena guiada por una figura individual, el proceso se sostuvo en un espacio compartido donde las posiciones se fueron desplazando y reconfigurando en el hacer. En ese entre no hay una anfitriona clara, ni unas que invitan y otras que acompañan, sino un intervalo —a veces incómodo— donde la coautoría se vuelve posible sin borrar las diferencias.
Agostina puntualiza que "la cerámica —barro rojo, material frágil, reversible y expuesto al error— funciona como soporte y como lenguaje. En diálogo con prácticas provenientes de distintos espacios de la Colonia (como costura y oficios manuales), las piezas integran objetos, juegos, textos y estructuras que remiten a escenas de infancia: niñas posibles de aproximadamente un metro de altura, juguetes recreados, frases escritas en cerámica, espacios de refugio y juego".
La Colonia autorizó la realización del proyecto en sus inmediaciones y puso a disposición el SUM de la escuela que funciona allí donde muchas y muchos finalizan sus estudios de nivel primario y medio. Refiere Agostina Barborini que "en octubre de 2025 tuvo lugar el primer encuentro de presentación e intercambio, donde nos presentamos, les conté sobre el proyecto y mencionaron quiénes estaban interesadas en participar. Hacia fines de noviembre comenzamos el primero de lo que luego serían un total de 24 encuentros de intercambio oral y trabajo con la arcilla. A comienzos de enero se sumó un segundo encuentro semanal y, hacia fines de ese mismo mes, a pedido de las participantes, se incorporó un tercer día de trabajo. El proceso comenzó con siete mujeres y, con el transcurso del tiempo, se sumaron dos más, conformando un grupo de diez coautoras: Nadia, Cin, Norma, Silvia, Estefi, Celeste, Eli, Patty, Marcia y Agostina".
El eje no reside en la representación de la infancia, sino su activación como territorio de experiencia: un espacio atravesado por la ternura, el juego y la imaginación, pero también por el control, el aburrimiento, la repetición y el silencio. En el cruce entre infancia, encierro y tiempo, el hacer artístico introduce otra temporalidad: un ritmo que suspende parcialmente la lógica institucional y habilita formas alternativas de atención, vínculo y producción.
Como explica Agostina, "el trabajo con la cerámica habilita políticas de la fragilidad: escuchar, intercambiar y crear juntas permite imaginar y ensayar otras formas de comunidad ante aquellos dispositivos institucionales organizados alrededor del castigo, el control y la responsabilidad individual, que terminan por reproducir aquello que buscan corregir".
Este proyecto fue desarrollado a partir de la invitación recibida en junio de 2025 por parte de la Sala de Exposiciones del Paseo del Buen Pastor a realizar una muestra en una de sus salas. Este espacio está, a su vez, atravesado por memorias ligadas a la historia de las mujeres en la provincia: desde su funcionamiento como correccional de mujeres y menores a comienzos del siglo XX, su etapa como cárcel regida por la congregación del Buen Pastor y, posteriormente, como centro de reclusión de presas políticas durante la última dictadura. La fuga de las 26 presas políticas en 1975 da cuenta de un edificio que ha sido escenario de control, disciplinamiento y encierro, pero también de resistencia.
ENTRE OTRAS. Un ensayo sobre infancias, memorias y coautorías cuenta con la curaduría de Juan Manuel Burgos quien acompañó el proyecto desde sus inicios afectiva y comprometidamente", detalla Barborini. "La experiencia culminó en la muestra inaugurada en la galería del Paseo del Buen Pastor, entendida como una instancia de apertura pública del proceso compartido, en el marco del mes de la mujer. La realización fue completamente autogestiva y contó con el apoyo de diversos patrocinadores - Fox Láser, Qrs3Dstudio, Almacén Ceramista, Diego Rossi y Eugenia Raviolo (cocción de piezas) y Julián Acosta (fotografía) - y con el acompañamiento de una amplia red de personas que sostuvieron la experiencia." La muestra permanecerá abierta hasta el 25 de mayo, y puede ser visitada de lunes a domingos y feriados de 10 a 19 hs.
Para finalizar, Agostina nos deja la siguiente reflexión: "Frente a las lógicas del sistema carcelario, que suelen fijar identidades ligadas únicamente a la condena, este proyecto habilita que la palabra propia y el hacer compartido ocupen espacio. Crear, en este contexto -en estos contextos- , no es escapar. Es producir un adentro distinto. No se plantea como fuga ni como denuncia directa sino como un modo de habitar el tiempo, la memoria y el trabajo que no puede ser completamente capturado por las lógicas de control ni por las del sistema del arte".
Click para ampliar
Deja tu comentario

