Hilo de hollín

10.09.2026

Pablo Giordano


Los vecinos no se oyen, deben dormir la siesta. Gero fue a comprar una garrafa y traerte puchos. Te molesta el codo en la pierna desnuda sobre el borde del inodoro. Tus ojos siguen las juntas de los azulejos, fijan así las ideas. Si el trozo de papel higiénico entre tus dedos fuera un cigarrillo, te quemaría las puntas del pelo en suspensión. Las últimas gotas de pis arden, te secás como te enseñó tu mamá de chiquita. Sonreís, sola, en ese baño.

Volvés a la pieza. La planta de los pies sobre los húmedos mosaicos te hacen acordar a las siestas en casa de la abuela, cuando los grandes dormían y esperabas que tu primo te descubriera en bombacha por el pasillo, pero el estúpido de tu primo pintaba esos trenes de latón en el patio, a la sombra de una higuera infecta de moscas.

Estás desnuda, la cama huele a látex, cremas y el aire a parafina. Es la ridícula vela encendida a la Virgen del Luján sobre la cómoda. Horrible la cómoda, y todos los muebles. Viejos. Como heredados de un tío desconocido. Son horribles. Es el estilo de la mujer de Gero, si es que se podría llamar estilo. Ella es así, seguro no quiso comprar muebles nuevos, aunque fueran baratos, como las cortinas. No son baratas, te corregís, son hermosas, de lino paraguayo, tramado; lo que pasa es que no combinan con los muebles de caño del comedor.

¿Cómo puede Brenda creer en cosas tan de vieja? Ese pequeño altar. Ahora la gente cree en el reiki, la homeopatía, constelaciones familiares, giladas así. ¿Qué pensará? ¿Le reza a la virgen? ¿Y Gero lo aguanta, siendo tan ateo? Militante ateo, quisiste pensar, pero sumaste el "tan", como si hubiera grados de ateísmo.

La virgen como una tortuga ninja. ¡Un horror, con esa especie de caparazón de espinas! Ni en casa de la tía Lina había esa chotada. Qué feo se pone Gero con el correr de los minutos, se devela más allá de la pija dura y barbita de chongo maduro. Es verle colgar la panza mientras caga en un baldío. ¿Y qué va a pedir a la virgen una maestra primaria de pueblo santafesino? ¿Quedar embarazada? Debe ser eso, están juntos desde los veinte, y nada. Seguro, es eso, esperan el milagro, y esa llama lo consume. ¡Eso es! Gero es parte. Lo permite, no le queda otra que encomendarse a Dios, acompañar a Brenda en esa plegaria para terminar de encajar en este pueblo de mierda. ¡Ay, pobre! Qué feo y tonto, y básico, Gero. Y la maestrita de su mujer, y la virgen, y tu vida. Esa sensación que nació hace un rato, cuando fue al baño a tirar el forro colgando del pito flácido. ¡Ajjj! Asco te dio. Y pena, y culpa. Triste señora de pueblo, en eso terminaste. En doña, como llaman a las treintañeras casadas.

¡Qué porquería! Este tipo te quita la onda, te la baja mal. ¡Un espanto! Ahora te paraliza que pueda llegar en cualquier momento, porque no tenés ganas de verlo, querés irte a la mierda de ahí. Si lo ves, no sabrás qué decir, te notará rara, te preguntará, lo mirarás estática, insistirá, te querrá besar y no sabrás qué hacer; y él te preguntará qué te pasa y vos vas a llorar, o a salir corriendo. Mejor andate ahora, ya.

Te ponés el calzón, te abrochas el corpiño. ¡Arriba el jean! ¡Listo! La remera, las zapatillas. Te atás los cordones. Me voy, pensás, me estoy yendo, decís para alentarte. Levantás la cartera y salís por el patio. En el portoncito mirás a la esquina por donde Gero traerá en la moto la garrafa al hombro, a lo macho. No lo ves. Mejor. ¡Listo! Te vas. Pero no, entrás de nuevo. Vas a la pieza, te inclinás frente a la virgen. ¿Por qué será tan básica, esta gente, tan crédula y desesperada?

El soplido es corto, una cuchillada. El leve hilo de hollín alcanza el techo.


(Las Varillas, Cba., 1977) escritor. Colaboró en revistas y diarios de Argentina, España, Perú y México, entre ellos Alex Lootz, Etiqueta Negra, Vice, Perfil y La Voz del Interior. Publicó la novela Chozas (Ciprés, 2011); los libros de poesía La felicidad es un Gordini, Multiversal, Pasadena, Mueca de provincia y Dos mil veinte; y los libros infantiles Enserio y Zombis de porquería. Su libro de cuentos La muerta tuvo tres ediciones y títulos sucesivos: La muerta, Los muertos y Pollitos. Este 2026 publicó Los finales martillo (Caburé, Buenos Aires), su segundo libro de cuentos.



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