Entrevista con Carolina Rojo 

10.08.2026

Invicines, el cine de los invisibles


Jackie Bini


En Córdoba, la actividad cinematográfica, en sus distintas aristas, no se detiene, a pesar del contexto general que se lee adverso y hostil. Por estas tierras comechingonas, hay nuevas producciones, hay premios, hay espacios educativos y de debates, hay muestras oficiales e independientes, y una cultura cinéfila en crecimiento. Entre las múltiples propuestas de festivales y encuentros se destaca, por su origen y orientación, por su labor continua de más de una década y por sus objetivos y motivaciones, el Festival de Cine Social y Comunitario Invicines

Carolina Rojo y Rodrigo Del Canto crearon y sentaron las bases de este festival que, del 1 al 5 de septiembre, va por su edición número 12. Con ella dialogamos para revelar aspectos de la gestación, actualidad y proyección de este encuentro anual que marca agenda a nivel nacional.

Carolina Rojo (Gentileza)
Carolina Rojo (Gentileza)

¿Cómo surge la idea de la creación de Invicines? ¿Cómo definen al festival?

Invicines surge desde la necesidad que sentíamos de generar un espacio para el cine de los invisibles, como le llamamos, que son las producciones audiovisuales que por ahí no tienen pantalla habitual, que son las producciones hechas intramuros, en escuelas o incluso en espacios no formales de talleres y de educación audiovisual, donde se generan un montón de contenidos que hablan de comunidades y de problemáticas sociales de las que nos molesta, en general, hablar o poner en pantalla. Y en Invicines sucede eso, que no solo se pone en pantalla, sino que se dialoga, con ese disparador hermoso que es el cine, que es verse en pantalla. Se dialoga de distintas temáticas, de distintas problemáticas, de distintas cuestiones sociales que nos afectan o que nos conmueven o que nos tocan de cerca. Por esas razones es que, desde hace un par de años ya, el festival se llama Festival de Cine Social y Comunitario Invicines.

Y este año vamos por nuestra doceava edición, nacimos en 2015. En aquel momento solo éramos 2 organizando el festival, Rodrigo Del Canto y yo. Por entonces, estábamos nosotros dictando talleres en espacios comunitarios, en contextos de encierro, y, desde ahí es que surgió esta inquietud de poder sacar estas producciones de los muros en los que fueron creadas. Esto después se fue ampliando y se fue haciendo algo mucho más grande de lo que pensábamos. Pero al inicio, la motivación estuvo ahí.

¿De qué manera se realiza la convocatoria y cuáles son los requisitos?

Todos los años, de marzo a fines de junio, aunque para esta edición tuvimos una extensión al 15 de julio, hacemos una convocatoria abierta, internacional, de cortometrajes. Este año eran cortos de hasta 15 minutos, producidos de 2024 a la actualidad. Cortometrajes que den cuenta de una producción comunitaria y/o social.

Luego, la temática, el formato son libres, entonces eso hace que, de acuerdo a los cortometrajes que nos llegan, vamos armando secciones temáticas que van a ser diferentes cada año. Aunque hay que decir que, desde hace un par de años a esta parte, estamos conservando algunas secciones que vienen siendo fijas, como, por ejemplo, la sección de Juventudes Disruptivas o la sección de Planeta Corazón, que es género y diversidades, o la sección de Ambiente, Pueblos Originarios. Son como secciones que ya vienen fijas desde hace varios años.

Veremos este año, porque estamos justo en este momento en proceso de visionado. Nos han llegado más de 500 cortos, así que hay que ponerse a mirar todos para hacer esa selección.

¿Cómo es la dinámica en la programación del festival? ¿Varían de un año a otro?

Varían, sí, año a año, pero hay cosas ya predefinidas, como esto que digo, hay, más o menos, entre 6 y 7 secciones de cortometrajes a lo largo de los días del festival. El último día, que es el sábado, la función especial que tenemos en el Cineclub Municipal, es una sola función, pero los otros días, miércoles, jueves y viernes, suelen ser 2 funciones por día. Entonces, ahí completamos las 7 funciones, que son como secciones de cortometrajes de aproximadamente una hora de proyección y otra horita de debate, porque siempre hemos considerado que la palabra de los realizadores y de las realizadoras son tan importantes como la obra. Entonces, nos parece fundamental que puedan estar presentes, y que hagan uso de la palabra, que cuenten desde sus motivaciones, desde dónde crearon. Qué otras cosas quieren contar, además de lo que se ve en la película. Y, bueno, surgen unos debates bastante interesantes y por eso le damos tanto tiempo a un momento como al otro. Pero, además de eso, en los 3 días que hacemos en el Centro Cultural Córdoba, los miércoles, jueves y viernes, siempre entre una sección de proyección y la siguiente, hay alguna charla, conversatorio o mesa de debate en torno a alguna cuestión en particular.

Como con Rodrigo y los otros organizadores solemos participar de otros espacios de militancias, tanto a referentes del cine comunitario como del cine documental, tratamos siempre  de invitarles -así como a otras personas que conocemos por fuera de Invicines-  para que den esos debates, esas charlas y esos talleres. Este año, en particular, todavía no tenemos cerrada esa patita del festival, porque siempre queremos primero tener armadas las secciones de cortometrajes y más o menos en torno a lo que se arma, desde ahí que surjan las charlas.

Porque a lo mejor vemos fuertemente que hay algún tema que viene pisando fuerte entre las secciones, entre los cortometrajes. Entonces, bueno, por ahí vamos considerando qué es mejor, que hagamos una charla en torno a tal o cual tema. Pero, bueno, siempre lo fundamental vienen siendo las secciones de los cortos con sus respectivas charlas -debates, y estos conversatorios, talleres intermedios.

La actividad de Invicines continúa todo el año, no solo se concentra en el festival, ¿verdad?

Sí, también tenemos Invicines Rodante, que este año ya hemos hecho dos y que, en realidad, tienen que ver con proyecciones que tenemos muchas ganas de hacer y que, por cuestiones de tiempo y espacio, no podemos hacerlas durante el festival. Entonces, las hacemos por fuera.

Este año habíamos hecho dos en La Piojera, una con la película Igualada, una película colombiana, documental sobre quién fue la ex-vicepresidenta de Colombia, con un espacio de encuentro que se dio también, una merienda compartida, y con grupos de mujeres, en los que también estamos participando, haciendo espacios de talleres de cine comunitario. Se dio un momento lindo ahí de compartir y de sentir esa fortaleza que nos inspiró la película. Y luego, también se hizo una proyección, ya ahí más a cargo de un colegio, PIT Hipólito Vieytes 160, en el que Rodrigo da clases. Ahí se hizo la proyección de la película Traslados, que fue como un espacio creado junto con los chicos, en modo de cineclub con los alumnos. Así que se dio, también, un lindo espacio de debate con militantes que pudieron acercarse a ver la película y a compartir con los estudiantes.

El Invicines Rodante tiene, por un lado, esto de poder armar proyecciones de cosas que no entran en el Invicines oficial, pero también poder llevar el festival a otros espacios del interior de la provincia, por ejemplo, o a donde nos sugieren, a donde nos piden, hacemos eso. Llevar, armar una selección de cortometrajes, generalmente, temática, y ahí se da como esa ventanita del festival en otra localidad, en otra ciudad o donde lo requieran. En algún espacio educativo, en algún hospital, por ejemplo. Justo estos días me estaban pidiendo eso.

Creo que lo que más me gusta destacar es todo lo que se genera ahí, entre pasillo y entre butacas y con micrófono en mano, en el Invicines. Eso es muy valioso ya desde el hecho, muchas veces, de colectivos y agrupaciones que viajan del interior o de otras provincias, la logística que hacen, muchas veces hasta venden empanadas o lo que sea para poder venir. E incluso, ya cuando empiezan a pensar en sus producciones audiovisuales, pensando en el Invicines. Todas esas cosas me parecen muy valiosas, y se ve y se plasma en la alegría de esos chicos, de esas chicas ahí, en las salas, contando sus historias también. Y además todas esas personas que uno va conociendo y esas redes que se van tejiendo, como digo, entre pasillos y entre entre butacas, y de escucharse, y de sentir que ciertas realidades tienen que ver con las propias, y no sentirse solo y sola, que es lo más importante en estos tiempos.

¿Reciben algún tipo de apoyo oficial?

Año a año vamos viendo qué apoyo, a qué puerta podemos tocar. Siempre tenemos el apoyo de la gente que asiste al Invicines o que quiere al Invicines que, si bien el festival es gratuito, para inscribirse y participar con su cortometraje, no tenés que pagar nada, tampoco tenés que pagar entrada, tenemos abierto una especie de cafecito, o a lo mejor un año también hacemos remeras para vender o cosas así, que eso siempre nos ayuda para movernos en la diaria del festival. Y luego, sí, dependiendo de cómo se van moviendo las políticas, la política cultural de cada año, hemos tenido apoyos municipales, otros años hemos tenido apoyos nacionales, que no es el caso ni del último año ni de este. Y sí, desde hace varios años, de manera bastante sostenida, el apoyo provincial, del polo audiovisual. De todos modos, también hay otro tipo de apoyo, no solamente económico, sino de sindicatos, de fundaciones que nos donan algunas cuestiones puntuales, particulares, como la gráfica o golosinas o merienditas para poder darle a la gente que asiste, a los chicos que asisten, que muchas veces hay muchas infancias entre los asistentes. Así que sí, también están esas, o descuentos en pasajes o descuentos en hospedaje, de particulares o de fundaciones.

¿Hay un desarrollo de cine social en el país?

Creo que sí. Somos parte, con Rodrigo, de una red argentina de documentalistas a nivel federal, y realmente hay un abordaje muy diverso de temáticas sociales en cada rincón del país, y de películas que se hacen con y sin dinero, con o sin financiamiento, pero que hay una necesidad urgente de contar historias. Y en lo comunitario también se vienen contando muchas historias desde los barrios, desde las provincias, desde montón de espacios.

Y creo que, entre todo eso, vamos generando un otro acervo cultural de nuestro país. No solamente esto tiene que ver con lo oficial, con lo hegemónico, sino con estas otras historias. Y eso creo que es lo diferente de estos cines.

¿Qué se viene para la próxima edición de septiembre?

Estamos en pleno momento de decisiones y de tratativas para ver qué se puede armar. Sí decir lo concreto que tenemos. El festival será desde el martes 1 al sábado 5 de septiembre. Las sedes de este año son: Centro Cultural Córdoba (martes, miércoles y jueves), Centro Cultural de la UNC (viernes) y Cineclub Municipal Hugo del Carril (sábado).

Eso en la ciudad de Córdoba, y tenemos también desde el año pasado una Ventana de Invicines, que se sucede simultáneamente, en la Universidad de San Luis. Esa es una actividad que se viene desarrollando desde la sede de la UNSL.

Libre y gratuito, como cada año. Siempre toda la programación la ponemos en nuestras redes, Y en nuestra página web también. Incluso, hay más fotos y mucha más información, y algunos cortometrajes que vamos cargando semanalmente, en la medida de lo posible, para poder ver algo más de esto que es Invicines.


Galería
Fotos: Gentileza Invicines

Sus creadores:

Rodrigo Del Canto es Técnico Productor en Medios Audiovisuales (UNC) y Perito en Fotografía. Docente, fotoperiodista y militante de causas nobles. Productor y realizador integral. Integra la organización del Festival de cine social y comunitario INVICINES. Es miembro fundador del Cineclub 9 Reinas y de la Red Argentina de Documentalistas (RAD). Produjo los largometrajes documentales "Madre baile" (2020) y "La Yegua de Troya" (2025). Entre sus trabajos más destacados se encuentran el cortometraje "Amanecer de tambo", seleccionado en más de 15 festivales de Argentina, Chile y Brasil y el cortometraje "Nian fi Friuli, una sinfonía rural" de recorrido por festivales actualmente.

Carolina Rojo es Lic. en Cine y TV (UNC), realizadora audiovisual integral y facilitadora en espacios de cines comunitarios. Co-guionó, co-dirigió y montó la serie de micro capítulos documentales "Entre muros y puentes" (2019) y el corto de ficción experimental "Crónicas de cocina" (2023). Guionó, dirigió y montó la película documental "Madre baile" (2020) y co-guionó la película documental "La Yegua de Troya (existimos, les guste o no)". Actualmente se encuentra desarrollando los documentales "Hasta ser lo que soñamos" y "Los Pickles, la revolución de un destino de silencio", y la ficción "La lengua". Fundó y forma parte de la productora audiovisual Altroqué Cine y del Festival de cine social y comunitario INVICINES.

Contacto:

Tel: 0351-157524175
Mail: invicines@gmail.com
Facebook: Invicines
Twitter: @InvicinesCba
Instagram: @invicines





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