Entrevista con Jorge Simes

10.08.2026

Depurar el lenguaje, desnudar los símbolos


Gabriel Abalos


Se pudo apreciar durante varias semanas, desde marzo hasta julio pasado, en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa una amplia franja de la producción reciente del artista Jorge Simes (1960, Córdoba), una verdadera leyenda local de su generación que desde temprano revalidó su obra y su oficio en el plano nacional e internacional.

Jorge delante de su cuadro Olympia y su sirviente, Laure, idénticas a nivel celular - 2023
Jorge delante de su cuadro Olympia y su sirviente, Laure, idénticas a nivel celular - 2023

Simes estudió en Córdoba, en la Escuela Superior de Bellas Artes, de donde egresó en 1985 con el título de profesor de dibujo y grabado. Antes incluso de su egreso dio inicio a su carrera artística en Córdoba y, en 1982, realizó su primera exposición individual en la prestigiosa galería Ruth Benzacar de Buenos Aires. Esa ciudad puerto se convirtió en el centro de su actividad hasta que, en 1986, viajó a radicarse en Chicago, Estados Unidos, donde vive y trabaja en la actualidad.

Tal vez evocando aquella muestra se diría bautismal, en Buenos Aires, donde expuso aguafuertes sobre papel hecho por él mismo, Jorge Simes trajo a Córdoba la "Serie Borgeana y otros laberintos", un magnífico despliegue de dibujos y acuarelas en papel, donde se invocan a través de imágenes personales del artista diversos universos sembrados por Jorge Luis Borges. Como digno complemento se vio otra serie de piezas posteriores a la borgeana, la de los "otros laberintos", inscritas en diversas inspiraciones icónicas. Allí predominan mundos cuya existencia tiene como únicos garantes el testimonio del arte que los vuelve reales. El poder inherente del papel y su textura graban en las retinas imágenes de impacto gráfico, a las que Simes imprime su oficio y el detalle. Y también intima con el papel el libro-catálogo que presentó durante su estadía en Córdoba: "Borgeana y otros laberintos", basado en la muestra exhibida en el Caraffa. La publicación incorpora reproducciones y bitácoras realizadas en 2023, con citas de obras clásicas y una narrativa donde intervienen con peso visual propio, en torno o atravesando la fuerza de la imagen, la anotación, el manuscrito, la caligrafía, la heráldica, un contexto ideal para el arte de ilustrar y para vestir la imaginería simesiana.

Le preguntamos a Jorge si podía referir, a modo de autopresentación, lo que comúnmente se llaman las etapas pictóricas, estilísticas, la evolución del lenguaje de un artista, o la continuidad de su obra. Su respuesta apunta más bien a la permanencia de un sentido que la práctica artística tiene la tarea de descubrir, como punto de arribo de un proceso:

"Desde el principio de mi práctica como artista visual comprendí que en toda producción estética (arte visual, teatro, música, cine, etc.) estamos siempre hablando de un universo de símbolos que representan algo que, aunque no existe, de estar bien representado resulta más real que la realidad tangible y a menudo más memorable. Esos símbolos se convierten en un lenguaje, en un estilo. Así entendí que parte de la tarea del artista es depurar ese lenguaje o lenguajes visuales a medida que se desarrollan a través de la práctica artística. El lenguaje visual de cada serie se transforma en una especie de constelación de contenidos simbólicos y emocionales, con estrellas que brillan más o menos, que se proyectan más o menos en la memoria de quien las ve, que las acepta o rechaza. Un concepto que guía mis intereses artísticos desde hace décadas es el del palimpsesto, perceptible e identificable en todas partes y que bien visto ha estado siempre ahí, influenciando artistas que ven respuestas filosóficas o estéticas en artistas o creadores de otras épocas."

Simes Autorretratos
Simes Autorretratos

Quisimos acercarnos a su momento de decisión, el que lo llevó a radicarse en otro país, un diferente ambiente artístico, frente a otro horizonte creativo. Su respuesta hace referencia a vínculos primarios y tiene mucho de historia de amor:

"Mi padre falleció cuando yo tenía aún 14 años, mi madre once años después. A partir de 1982 empecé a vivir parte del tiempo en Buenos Aires (donde tuve mi primera muestra individual en Ruth Benzacar a los 21 años) y parte del tiempo en Córdoba. En 1985 conocí a Cindy, una artista norteamericana que estaba viviendo en Buenos Aires, con quien me casé en 1987. En 1986 murió mi madre, y con Cindy decidimos mudarnos por un par de años a EEUU, ya que sus padres se estaban poniendo grandes y ella quería pasar más tiempo con ellos. Nuestro centro de vida se transforma entonces en Chicago, desde donde hemos estado viviendo y viajando todo el tiempo por todo el mundo."

Referido a vivir en Chicago, Simes aprecia las condiciones del medio, a la vez que reafirma el vínculo con su parte argentina.

"Me acostumbre a una cierta eficiencia de trabajo y producción que se ve aquí. A pesar de eso mantuve invariables los momentos de observación, crítica y reflexión que siempre me acompañaron en Argentina. Es razonable decir que mi vida en general funciona en dos cuadrículas o mapas, geográficos, culturales, lingüísticos y emocionales, que se corresponden e interactúan de muchas maneras, siempre."

Esa reafirmación invoca un concepto a tomar con pinzas, el de la identidad, y responde sobre si ese universo simbólico, objeto de su trabajo, lleva marcas de una pertenencia original a una comunidad creativa. Y si esto tiene alguna incidencia en su contexto actual, en la percepción, en su obra e inspiración.

"Sobre vivir y crear en otro país, o en otra cultura, yo empecé mi carrera artística en Córdoba, luego me mudé a Buenos Aires -que, aunque sea en el mismo país, es un entorno muy diferente-, y finalmente me mudé a Chicago, que es muy diferente a ambas. El caso es que la obra artística se crea y se desarrolla donde sea, con los privilegios o dificultades que se presenten en cada caso, siempre influenciada por lo que leemos, vivimos y en lo que participamos, pero al mismo tiempo esto ocurre desde un punto de vista en el que la anécdota de lo diario nunca pasa de ser más que eso y no influencia las corrientes creativas que nos impulsan o las marcas que producen en nuestro carácter. Es importante destacar que, al cabo de cuarenta años, ni Córdoba, ni Buenos Aires ni Chicago son en 2026 las ciudades que eran en 1986, cosa que hace que lo que consideramos el terruño nos haga pensar y reflexionar en el momento cuando Antoine de Saint-Exupéry contestó en una entrevista: 'de dónde soy? Soy de mi niñez, de mi niñez como si fuese un país'."

En relación a sus inspiradores, o artistas que le despiertan respeto y admiración dentro del arte cordobés, ya sea histórico o actual, dice Simes:

"Mis referentes de Córdoba a veces tienen nombre (Alonso, Seguí, como así también colegas con quienes hemos hecho muestras hace tiempo), pero a veces también son individuos que produjeron objetos, edificios, etc. que me influenciaron durante mis años formativos, ya sea arte colonial o de los siglos más recientes."


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Referido a la "serie Borgeana" que se mostró durante casi cinco meses en el Museo Caraffa, y por los elementos que intervinieron en esa especie de transcripción de un reverencial universo literario, al visual, explica el artista

"A la serie Borgeana de acuarelas de gran tamaño, comencé a bocetarla en 2015 y la exhibí por primera vez en 2017 en Washington DC, y luego ampliada y exhibida en New York en 2018. A partir de 2019 comencé a trabajar en lo que se acaba de mostrar en el Caraffa como 'Otros laberintos', acuarelas de menor tamaño, pero unidas a Borgeana a través de un espíritu similar. Mi impulso original fue y sigue siendo interpretar el universo de Borges de un modo no literal, no ilustrativo, cuyo desencadenante es casi siempre el descubrimiento de analogías que se mueven entre disciplinas artísticas sin copiarse -música o literatura que se transforma de algún modo en formas y colores que a su vez aluden a otras realidades. Estas analogías se manifiestan como una especie de visión súbita o como un momento tipo ¡Eureka! que nunca estoy cien por ciento seguro de dónde vino, pero que sigue llegando."

Al pedirle una valoración a partir de su contacto con el movimiento artístico contemporáneo -sobre el lenguaje, el aspecto comercial, el momento histórico y político- esto le extrae una interesante reflexión sobre la circulación de imágenes en el mundo tecnológico actual, ligada a una cierta disipación de límites.

"En lo que hace al panorama del arte contemporáneo creo que existe un marcado antes y después del postmodernismo, que comenzó en los 70 pero quedó claro que no volvía con nuevos 'ismos' en los 80, culminando en el Neo Geo, que fue una especie de parodia cínica de los movimientos modernistas, los cuales ya habían perdido el carácter de filosofía novedosa que disfrutaron por poco más de un siglo. La llegada del internet de acceso masivo en los 90s y con la telefonía "inteligente" una década más tarde, seguida inmediatamente por las redes sociales y la descalificación de opiniones especializadas, académicas, experimentadas que favorecieron el desarrollo de foros mal informados, no-educados pero muy ruidosos en sus opiniones, trajo como producto secundario de todo este ruido la inmensurable cantidad de imágenes presentadas y la falta de orden para clasificarlas. Categorías como 'artístico' vs. 'comercial' o 'arte mayor' vs. 'arte menor' quedaron desplazadas permanentemente por lo que podríamos llamar la cultura de la atención, dedicada principalmente a las pantallas digitales, que nos bombardean con imágenes de cualquier tipo. En el medio de todos estos desplazamientos, las galerías suben y bajan, como así también las ferias de arte, la educación artística, etc. En mi opinión es probable que se esté gestando un nuevo canon estético que todavía no tiene forma real ni medio elegido para su difusión, todo pareciera haber entrado una nueva especie de transición, aún amorfa."

Frente a ese panorama que está gestando -más velozmente en la realidad que en nuestra capacidad de digerir los hechos- cerramos preguntándole sobre el humor, y algunos toques satíricos que asoman en su obra.

"El humor es un vehículo que nos lleva a lugares recónditos, una vacuna contra pretensiones de solemnidad y, a mi modo de ver y obrar, el combustible secreto para que algunas analogías visuales funcionen especialmente bien."


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