Entrevista con Kuroki Murúa
Para la memoria de Miles
(a 100 años de su nacimiento)
Marcelo Casarin
Kuroki Murúa nació en Gualeguaychú, Argentina, en 1934. Locutor, periodista y crítico de jazz, estudió en la Universidad Nacional de Córdoba. En los años 60' creó y condujo el cine-club "Prisma" y participó del cine-club "1918" de la Federación Universitaria de Córdoba. Durante años '80 y '90 condujo los señeros programas "Jazz en universidad" (Radio Universidad) y "Encuentros" (televisión, Canal 10), ambos de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba. En el año 2004, condujo el programa Voces elegidas, una coproducción de los SRT y el Centro de Estudios Avanzados de UNC (una versión televisiva se difundió por Canal 10 en el año 2022). Es autor junto a Marcelo Casarin de la bionarración No te olvides que es mi vida (2015).

¿Qué representa en el concierto de la música contemporánea la aparición de Miles Davis?
Miles Davis apareció en el mundo creado por Charlie Parker a los 15 años de edad, en 1944. Él era una especie de burguesito. Era hijo de un dentista. Por lo tanto, tenía muy buen pasar. No era uno de los tantos negros bluseros, de los negros que padecieron toda la crudeza de la segregación en la sociedad norteamericana de su época. Miles se encontró con lo mejor de lo mejor, con lo que representó una renovación, que fue el bebop y Charlie Parker. Estoy hablando del comienzo del bebop: Dizzy Gillespie era el compañero de Charlie Parker. Al tiempo, Gillespie se independizó y Parker lo sustituyó con ese jovencísimo Miles Davis. Ese fue el debut de Miles. Luego pasó por distintas circunstancias. Insisto en que era un burguesito: no era un negro que se moría por conseguir unos pesos para comprar droga.
¿Cuál es el camino después de sus comienzos con Charlie Parker?
El salto de Miles ahí es bastante notorio porque junto al pianista Gil Evans empiezan a perfilar lo que luego se llamó el cool, la música cool. Por cool no debe entenderse frío, sino más bien fresco o reposado, una suerte de contrapunto con el frenesí del bebop. Los críticos hacen notar que con la asociación Miles-Evans se renueva completamente el panorama que había dejado Parker. También significa la aparición decisiva de los músicos blancos, entre los cuales se puede mencionar, por ejemplo, a Gerry Mulligan, Dave Brubeck y Paul Desmond como grandes artífices de ese género. Pero el arreglador de todo eso fue Gil Evans, un músico absolutamente especial, del que habría que hacer toda una semblanza. Pero estamos con Miles.
Una tercera etapa es en la que Miles vuelve de la mano de lo que se llamó el hard bop, es decir, una revalorización de lo pesado del be-bop en contra, justamente, de lo que era el cool. Aquí aparece Coltrane, quien pasa a ser el primer saxo tenor de Davis, entre el 55 y el 58 (después se suma Sonny Rollins, quien acaba de fallecer en marzo de este año). Pero la asociación de Miles con Coltrane da a lugar a una serie de cosas valiosísimas. En especial porque el grupo se disolvió y se rearmó en una segunda etapa, que fue más productiva que la primera.
Después de esto Miles decide empezar a incursionar en el pop. Ahí es donde pega el salto y empiezan a aparecer los discos raros como Nefertiti (y toda una serie de trabajos experimentales). Esta etapa de la producción de Miles es muy diversa en cuanto a calidad y en cuanto a su valor trascendental; diría que hay que andar con pie de plomo ahí porque se puede llegar a decir algo de más o algo de menos: entiendo que se ha convertido en un músico de primera calidad y un músico indispensable, que crea dependencia. No se puede hacer cierta música sin pasar por Miles.
Luego de la etapa electrónica, diríamos, vuelve a los blues; es decir, vuelve a hacer música blusera, más negra. Después de Nefertiti y todas las que hizo orientadas al pop, empieza a hacer cosas más bluseras. Hay que recordar que Miles tocaba las dos trompetas, la trompeta con boca abierta y la trompeta con sordina, y el sonido de cada caso era una maravilla. Yo creo que pasó a ser el único gran trompetista cuyo sonido, esas notas largas, esas notas tan románticas, tan lindas, tan hermosas, largas con sordina, te llenan la vida realmente, es una cosa fantástica. ¿Y qué más? Y bueno, después Miles, bueno, como todo el mundo, sufrió sus inconvenientes con las drogas, digo el mundo del jazz. Sufrió retiros, se retiró, después volvió, siguió con las experiencias. Pero yo creo que ahí sintetizamos un poco la carrera de quien fue considerado el músico más influyente, más importante. Habría que agregar que el disco más vendido de la historia del jazz es un disco hecho por Miles. Se trata de Kind of Blue, un disco de estudio en el que acompañan a Miles: Bill Evans, en piano; Jimmy Cobb, en batería; Paul Chambers, en bajo; y los saxos de John Coltrane y Julian "Cannonball" Adderley.
Y para valorar más aun la gravitación de Miles, su tarea en la promoción de grandes músicos, puede verse el personal del disco Bitches Brew, de 1970: Miles Davis, trompeta; Wayne Shorter, saxo soprano; Bennie Maupin, clarinete bajo; Chick Corea, Joe Zawinul y Larry Young, en piano eléctrico; John McLaughlin, guitarra eléctrica; Dave Holland, contrabajo; Harvey Brooks, bajo eléctrico; Jack DeJohnette, Lenny White y Don Alias, en baterías; Jim Riley en percusión.
¿Cuál fue tu experiencia al ofrecerle a la audiencia de la radio a Miles Davis, en la bisagra de los 80? ¿Qué recepción tuvo? ¿Qué recordás, qué discos pasabas?
Yo empecé con Miles temprano, porque acompañaba, nada menos que Charlie Parker; de manera que, como yo pasaba mucho Charlie Parker, pasaba también a Miles. Luego, a Miles yo lo consideré muy importante con Gil Evans; también lo pasé después con Coltrane. Diría que, en todo caso, lo agoté: pasé todo lo importante de Miles, en sus distintas etapas. Y en cuanto a la recepción, yo no me cuidaba mucho de escucharla, no tenía a nadie quien fuera ladero mío y que chequeara la opinión, como quien dice, de la gente. Recibía, eso sí, muchos estímulos por vía de llamados telefónicos, por saludos en la calle: mucha gente me empezó a reconocer sin haberme visto, antes que hiciera televisión: me reconocía igual, porque ya sabían quién era yo, la especialidad mía, el jazz moderno. Entonces, me orienté por la intuición, tanto en el proceso como en el orden de la exposición de la historia de Miles; y en cuanto a la calidad, yo pasé todo lo que a mí me gustaba, y bueno, por supuesto que lo que me gustaba a mí era diferente con respecto a lo que se difundía, porque había otra gente que difundía jazz también, pero nunca como me propuse yo.
¿Cómo te hacías de los materiales? ¿Cuál era tu fuente? ¿Cómo conseguías los discos?
Eso era fundamental en la época: la búsqueda de los discos. Una parte importante me los hacía llegar la compañía discográfica CBS: me daban casi todo lo de jazz, porque no lo podían colocar, había pocos conductores de jazz en la radio, y menos que menos comerciales. La CBS colocaba toda la basura comercial con los locutores conocidos, que no viene al caso mencionar. Yo los difundía y si vendían algunos discos, venía por añadidura. Además, conseguí mucho gracias a Osvaldo Mazzola, gran amigo mío, que tenía una discoteca fenomenal. Lo que quisiera pasar en la radio, lo tenía a disposición. Mazzola fue muy generosos conmigo. Por supuesto, también, estaban los oyentes que iban apareciendo y traían sus cosas, sus aportes. Y después, vinieron los consulados, el trabajo con los consulados, francés, alemán, italiano y norteamericano, a través de sus institutos culturales. En mi trabajo profesional, el Goethe ha sido un instrumento fundamental; y también la Alianza Francesa (hablo bastante francés) y yo leía siempre el The Jazz Magazine, una revista francesa fenomenal. Y en la representación cultural norteamericana, IICANA, por cuyo intermedio conseguí enorme cantidad de material en cinta abierta, ni siquiera en discos, en cinta abierta. Y eso tiene un valor excepcional, porque la mayoría eran materiales en vivo, que no habían sido todavía difundidos. También recibí la colaboración del Instituto Italiano de Cultura.
La siguiente pregunta es más de orden pedagógico: si le dijeras a los jóvenes, "vamos a escuchar a Miles", ¿por dónde recomiendas empezar?
Suponiendo que no están iniciados en el jazz, que van a ir de una a escuchar a Miles. Si van a Miles en crudo, hay que acercarlos a través de lo electrónico. En cambio, si es una persona mayor, la cosa cambia; porque vos sabés hay personas que tiene fobia a lo electrónico. ¿Vos te acordarás que en una época apareció el jazz rock? Fue muy discutido y muy rechazado también, por los más ortodoxos; no estoy hablando de ortodoxos del jazz tradicional (el tradicional no los podía ni ver (oír) a ninguno; me refiero a los ortodoxos del jazz moderno). Entonces, si es un adulto, yo diría que se puede comenzar con Parker. Parker-Davis, el primer Davis de 15 años. Luego, bueno, por supuesto, se puede prescindir de los arreglos de Gill Evans para la segunda etapa de Miles, que es en ella cuando se consolida como solista y empiezan a aparecer esas notas largas, que son características de Miles. Luego viene la etapa con Coltrane. Hay otros momentos también fundamentales, hasta que desembocan en lo electrónico. Pero, qué sé yo: creo que la elección debe ser libre, no hay que hacer pedagogía, me parece, por cuanto Miles es genial desde el comienzo hasta el final de su vida. En todo caso, sin importar las edades, quien sea, que se acerque a Miles no atraído por el ruido de lo electrónico; que se acerque al Miles de cualquier época, pero sobre todo la época intermedia. Atención, ese es mi gusto: si tuviera que elegir una sola época, diría la época Miles-Coltrane. Y si tuviera que recomendar un disco, diría Kind of Blue, grabado en 1959 por Columbia Records, que contó con un sexteto legendario liderado por Miles Davis.
Pero completaría las recomendaciones con:
Birth of the Cool de 1949; The New Miles Davis Quintet, de 1956; Miles Davis & Gil Evans. (6 CD) de 1996 y por supuesto Bitches Brew de 1970.
Bueno Kuroki, si te pidiera un párrafo que sintetice el aporte de Miles Davis a la historia de la música…
Eso es muy difícil. Imagínate que hemos estado hablando y haciendo un resumen de una historia riquísima, de la cual hay una cantidad de libros escritos, que son unas maravillas. Menciono algunos:
Miles La Autobiografia. Miles Davis y Quincy Troupe. Ediciones B 1991.
Miles por Miles. Entrevistas y encuentros con Miles Davis. Letra Svdaca Ediciones 2019.
Miles Davis y Kind of Blue. La creación de una obra maestra. Ashley Kahn. Alba Editorial 2002.
Bitches Brew. Génesis de una obra maestra de Miles Davis. Enrico Merlin y Veniero Rizzardi. Global Rhythm Press / Ediciones Peninsula 2010.
Gracias Kuroki, nos vamos con tarea.
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