La Mirada

10.05.2024

La reduplicación de nuestra imagen en fotos, dibujos, reflejos, sombra… como dice Bruhl, es para nosotros una semejanza, no una identidad. Esa imagen retratada tiene una existencia propia, diferente a la de uno…. Pero en el reflejo oral que hacen los demás de nosotros podemos encontrarnos semejantes, exactamente iguales o totalmente diferentes. Aún así la reproducción de uno en manos de los "otros" es el valor por el cual nos situamos frente a la sociedad y los vínculos. Y hay dos responsabilidades: La de la imagen (física y temperamental) y el acervo socio cultural con el cual miramos y retratamos a los demás.

Ignacio Colasanti

"Para nosotros la semejanza consiste en una relación entre dos objetos de los cuales
uno reproduce el otro. Nuestra imagen, lo mismo que nuestra sombra, que es nuestra
imagen en el suelo, o el reflejo de nuestra persona en el agua, resulta algo exterior a
nuestra persona. La imagen es ciertamente una reduplicación de nosotros mismos y
en este sentido nos afecta muy de cerca. Decimos al mirarla: 'soy yo'. Pero sabemos
al mismo tiempo que experimentamos con ello una semejanza, no una identidad. Mi
imagen tiene una existencia distinta a la mía y su suerte no tiene influencia alguna
sobre mi destino. Para la mentalidad primitiva sucede de otro modo. La imagen no
es una reproducción del original distinto a éste. Es este mismo original [...] la imagen,
lo mismo que la pertenencia, es consustancial al individuo. Mi imagen, mi sombra,
mi reflejo, mi eco, etc. soy yo mismo –y hay que entender esto al pie de la letra. Quien
posea mi imagen me tendrá en su poder."

L. Lévi-Bruhl (1927). El alma primitiva (pág. 129). Barcelona: Ediciones Península, 1985.

Las miradas y los ojos han tenido una carga simbólica muy particular en la historia, relacionados a rituales de caza, rituales de éxitos en batalla, ritos de iniciación guerrera, y también se atribuye la figura de ojos a dioses de la naturaleza y del cosmos.

El hombre ha sabido desde siempre que no podía prescindir de los ojos. El miedo a perder la vista y el respeto a estos órganos hacía y hace que les acordemos significados particulares.

Las artes en el mundo han dejado testimonio a lo largo de la historia del poder extraordinario de los ojos y de las miradas, a lo que somos particularmente sensibles.

Según el grado de desarrollo de ideas y concepciones culturales que podamos tener sobre la significación de los ojos y de las miradas, enriquecemos nuestras formas de ver, de apreciar el mundo e incluso de nuevas formas de aprovecharlos.

Los ojos son órganos biológicos pero la mirada es orientada.

Los elementos constitutivos de la mirada son parte de la cultura y del folklore universal, constructos sociales, valores, símbolos, usos, costumbres.

Las miradas pueden afirmar o negar al otro

y miradas positivas permiten encontrarse empáticamente con otros y en grupo.

"Para John Berger lo que sabemos afecta lo que miramos; la forma en que miramos depende, en buena medida, de lo que hemos aprendido a buscar o de lo que esperamos encontrar."

"... El vestido o el gesto corporal son significativos en la medida en que los utilizamos para establecer identidades, marcar diferencias o negociar nuestras posiciones públicas."(1)

Todo lo que miramos. Percibimos. Lo que nuestra mente traduce de lo que observamos está explicado, definido, contextualizado, empirizado, aprendido. Lo que observamos no es más ni menos que la atribución de valores cualitativos y cuantitativos, juicios y adjetivos que nuestra mente da y aprendió a dar.

La mirada es totalmente conducida…                                                                                                                                                       
Cuando profundizamos en las maneras de ver y la gran cantidad de elementos que condicionan la mirada, entendemos que "el acto de mirar" son experiencias empíricas y luego ideas producidas en el afán de explicar aquello que se ve y de explicarnos a nosotros mismos en ella.

"Todo el cuerpo, la espalda, las manos y las alas de los querubines, al igual que las cuatro ruedas, estaban llenos de ojos".(Ezequiel 10:12)

Ojo de Horus…
Nazar u ojo turco...
Ojo facineroso

"El ojo que ves no
es ojo porque tú lo veas:
es ojo porque te ve"
A. Machado

Nuestro desarrollo subjetivo es un conjunto de ideas, argumentos y conceptos fijados sobre una gran cantidad de datos y están asociados a su correspondiente imagen, es por ello que encontramos particularidades en la imagen de otras personas que nos resultan familiares o que responde también a coincidencias ideológicas y culturales.

A prima facie la mirada revisa datos superficiales como la piel, el color de ojos, contextura física, modos, formas. En segunda instancia podemos encontrar datos particulares, tatuajes, recursos estéticos, símbolos o signos culturales. Expresiones y gestos.

Así como asociamos el recuerdo con olores también asociamos experiencias con imágenes; los sentimientos vivenciados se asocian a recuerdos visuales. La misma imagen, el mismo objeto o paisaje nos retrotrae a un momento vivido, a un sentimiento.

Nuestro proceso de subjetivación es el condicionante para mirar.

¿Quién nos mira? ¿Cómo nos mira? ¿Qué mira?
y lo más importante y determinante ¿Qué percibe?

Con la mirada no sólo podemos reproducir a alguien por su imagen estática con características físicas y las percepciones, sino también podemos reproducirlo (en foto, dibujo o música) agregando las percepciones y estímulos de los elementos intangibles del ser (personalidad, temperamento, ideas, pensamientos y sensibilidades). Reproducirla en nuestra mente, en nuestro recuerdo, como un ser manifiesto y sensitivo. Eso requiere conocer, saber.

Así la mirada es enteramente complementada por un ejercicio de culturización. El reflejo/dibujo de esa persona, no sólo es un acercamiento realista de él si no que es una reproducción de significado y significantes subjetivos de la identidad percibida, incluso de la nuestra puesto que reflejamos en ello nuestra intimidad y formas de interiorizar a la otra persona. (acercamientos del "ser en tanto ser"?)

En las artes la reproducción visual de las personas, retratos, busca reflejar sensibilidades del retratado, captar el aura, el alma. Y notablemente para ello se necesita conocer a la persona… puesto que el brillo de los ojos se podría intensificar en el cuadro si se conoce una historia que conmueve y acerque.

Y por el reflejo anclado en tus ojos;
ese que cuenta sobre almas y vidas
... viajes;

supe

por nostalgia, semejanza
empatía
comenzaba a ser parte.

Encontrarme, sentirme
y en tu relato,
en tu historia.

supe.

Ignacio Colasanti

Si el condicionamiento cultural, social y folklórico es lo que orienta nuestra mirada, podemos atrevernos a modificar dicho condicionamiento, ampliarlo, interpelarlo, desarrollarlo.

Una educación visual, un entrenamiento visual no solo comprende instancias técnicas (color, formas, geometría, perspectivas, encuadres, estéticas) sino que también corresponde a una educación en sensibilidad visual.

Podemos aprender y desarrollar una mirada sensible. Entrenar la vista y la percepción para encontrar detalles y asociar esos detalles a nuestras ideas y conceptos, referenciado en nuestra construcción personal.

Nuestra subjetividad, nuestra construcción histórica de subjetividades, está condicionada por lo conocido, por lo vivido. No podemos mirar, apreciar si no es con las herramientas que nuestro cuerpo y mente fue obteniendo durante nuestra vida. La mirada no logra apreciar si no es por los conceptos ideológicos y sociales que fuimos apropiando para con las cosas, para con la vida, para con el mundo conocido. Juicios, prejuicios, opiniones, referencias, cultura, estereotipos, catalogaciones y sentidos de propiedad y pertenencia, ajustan la mirada para cualificar y calificar lo que se mira.

La mirada puede negar o aceptar a otro.

Al ignorar a alguien lo que hacemos es no mirarlo. Al aceptar, incluir a alguien, lo miramos.

Nuestras ideas, juicios y prejuicios ajustan la mirada, la orientan, la conducen… la mirada sólo como acto ocular es vacía. Cuando observamos algo particular, que nos llama la atención, y por lo general por primera vez, nuestra mirada es acompañada por gestos faciales o corporales, fruncimos el ceño, sonreímos, reímos, apretamos los labios… nos alejamos o nos acercamos.(No se trata de controlar los gestos). Podemos preguntarnos por qué algunos gestos se producen naturalmente y allí yace un menosprecio o aprecio aprendido hacía lo amistoso, lo nuevo, lo ajeno o lo diferente.

Los ojos

Hay ojos soñadores y profundos
que nos abren lejanas perspectivas;
ojos cuyas miradas pensativas
nos llevan a otros cielos y otros mundos.
Ojos, como el pesar, meditabundos,
en cuyo fondo gris vagan esquivas
bandadas de ilusiones fugitivas,
como en el mar alciones errabundos.
Ojos hay que las penas embellecen
y dan filtro de celeste olvido
a los que al peso de su cruz fallecen.
Ojos tan dulces como el bien que ha
sido,
y que en su etérea vaguedad parecen
astros salvados del Edén perdido.

Gómez Restrepo

Las miradas en relaciones interpersonales son el puente sentimental y pasional en la intimidad, la implicación, la complicidad y el cariño.

"El ver busca cosas, el mirar busca sentidos... ...con la calidad de nuestros imaginarios y con todas las posibilidades de nuestra memoria."(2)

En los ojos se reflejan nuestros sentimientos, a veces tan claros como el agua. Tristezas, alegría, emociones, gozo, nostalgia. La constitución de la mirada profunda, pupilas, brillo, párpados, movimiento ocular, direccionamiento de la vista… son signos y elementos físicos de los sentimientos.

Los ojos son la luz o las ventanas del alma.

"Podemos leer el rostro de otra persona sin mirarla a los ojos, pero cuando los ojos se encuentran no solamente sabremos cómo se siente el otro, si no que él sabe que nosotros conocemos su estado de ánimo. Y de alguna manera, el contacto ocular nos hace sentir - vivamente - abiertos, expuestos y vulnerables" (Davis, 1976: 86)


"Además, sostener la mirada de alguien involucra una serie de procesos cerebrales, ya que nos damos cuenta de que nos estamos relacionando con la mente de esa persona. En consecuencia, nos hace ser más conscientes de la existencia de la otra persona, de que tiene una mente y una perspectiva propias, lo que, a su vez, nos hace más conscientes de nosotros mismos.

Puede que hayas notado estos efectos con especial intensidad si alguna vez aguantaste la mirada de un mono o un simio en un zoológico: es casi imposible no rendirse a la sensación de que son seres conscientes que te juzgan y te examinan.

De hecho, se ha demostrado que incluso mirar un retrato que parece que nos mira activa una franja de actividad cerebral relacionada con la cognición social, es decir, en el hecho de pensar en nosotros mismos y en otras personas." - Christian Jarrett - Especial para BBC Future - 16 febrero 2019


"...Cuando mire a otra persona a los ojos, piense: quizás sea lo más cerca que esté de que se "toquen los cerebros", o las almas, si prefiere ser más poético en estas cosas.

Dada esta intensa intimidad, tal vez no sea de extrañar que si atenúa las luces y mantiene la mirada a otra persona durante 10 minutos sin parar, verá que suceden cosas extrañas, más extrañas de lo que haya experimentado jamás." - Christian Jarrett - Especial para BBC Future - 16 febrero 2019


La mirada como primer canal de comunicación/información tiene dinámicas de juego propias de una cultura.

La mirada sostenida según la persona, su subjetividad e incluso (importante) su cultura, puede ser signo agresivo, incómodo, abusivo. Las miradas trascienden el espacio personal y la intimidad.

En diferentes sociedades la forma de las miradas están condicionadas a los roles sociales y roles jerárquicos. Así como la tipificación de las miradas según las diferentes intenciones: seducción, mirada furtiva, mirada desafiante, mirada triste, mirada contemplativa…

Hay miradas que se entrenan desde la sangre, desde un seno epigenético. Miradas de fascinación con el mundo. Miradas ocultistas, esquivas, indagadoras. Miradas pesimistas. Miradas matemáticas. Miradas vacías. Miradas bohemias.

Una humilde aspiración humana…
practicar los conocimientos del mundo
para apreciarlo mejor
potenciando y orientando los sentidos

"Se trata simplemente de la acción de la mirada o existe, además, una sensación, una energía, una acción del pensamiento?" "Para Descamps (1990, es un hecho que algunas personas son capaces de conseguir que alguien se gire sólo con mirarle fijamente a la nuca." María del Rocío Cruz Díaz (3)


1. Citas del Artículo "Capítulo I. Visualidad y mirada. El análisis cultural de la imagen" De Alisenda Adévol Piera y Nora Muntañola Thornberg.
2. Fernando Vásquez Rodríguez, "Más allá del ver está el mirar (pistas para una semiótica de la mirada) Signo y pensamiento (U. Javeriana, Bogotá) 20 (1992).
3. María del Rocío Cruz Díaz. De lo que dicen las miradas. La comunicación no verbal en contextos educativos. Revista Científica de Comunicación y Educación. Comunicar 20 (2003) Universidad de Huelva.


Ilustraciones: Ignacio Colasanti


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