La utilidad de lo inútil

10.06.2026

(Filosofía a base de peperoncino)


Omar Hefling


Ilustración: Selene Cráteres
Ilustración: Selene Cráteres

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A mediados de los años sesenta del siglo pasado un bambino corría por las calles de Diamante, un pueblo de Cosenza.

Ni más ni menos que la capital nacional del peperoncino.

Diamante, una ciudad y municipio costero ubicado en la provincia de Cosenza, en la región de Calabria (sur de la península itálica). Diamante mira de frente al mar Tirreno, en el territorio continental de Italia, y es mundialmente conocida por sus más de 200 murales y su producción de peperoncino, el famoso chile o ají picante. Allí mismo en 1958 daba el primer grito en este mundo el bambino Nuccio, dicen las nonas de Calabria que desde muy pequeño el niño Ordine subía al empeine de la bota italiana tal vez influenciado por algunos de sus abuelos y daba saltitos estirando el pescuezo apuntando la pera hacia arriba, señal de que se quiere mirar lejos con el fin de espiar desde del Tirreno hacia el otro lado del mar Jónico, hacia la orilla de enfrente dado que le habían dicho estaban jugando a las escondidas un tal Aristóteles, un tal Platón, Antístenes, Crátilo, Protágora, Anaximandro, Epicuro que ya los tenía bien junados para llenar el álbum de figuritas del pensamiento antiguo.

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¿Pero quién es éste Nuccio se preguntará el lector, para que un escribiente se dedique a recordarle en tan prestigiosa revista?.

Hasta hace muy poco no lo conocía, me lo presentó un amigo. El psicoanalista y escritor Gerardo Máximo García. Desde su paso reciente por Barcelona, observando mis claras y manifiestas limitaciones en materia de pensamiento me advirtió desde allí: no lo tome a mal, pero le voy a regalar un libro.

Lastimosamente como suelen consolarse ante las derrotas los jugadores de fútbol, Nuccio ya no está en este mundo, murió muy joven a los 65 años, fue profesor de literatura italiana en la universidad de Calabria y autor de varios libros, varios de ellos sobre Giordano Bruno y el Renacimiento. También fue profesor invitado de centros como Yale, Paris IV- Sorbonne, IEA de París, CESR de Tours, el Warburg Institute o la Sociedad Max Planck de Berlín. Fue también miembro del Harvard University Center for Italian Renaissance Studies y de la Fundación Alexander von Humboldt, así como miembro de honor del Instituto de Filosofía de la Academia Rusa de Ciencias.

Hasta aquí puro curriculum se preguntará el lector.

Pero no, ahora viene lo interesante y que este escribiente desea recomendar: uno de sus libros lo reivindica en estos tiempos.

La utilidad de lo inútil. Manifiesto, publicado en 2013 poco antes de su repentina muerte. Un texto que parece haber sido escrito para estos días donde estamos gobernados por una caterva de simios (con perdón de los mismos) que unánimemente desprecian el saber que no tiene un rendimiento económico, como si la humanidad no debiera agradecerles a todos aquellos que por una intuición o simple curiosidad lograron, contra todo sentido de utilidad, descubrimientos asombrosos u obras de sensibilidad maravillosa para iluminar a generaciones enteras.

Pero quién destaca con mayor precisión el valor de este libro es el filósofo Fernando Savater: "algunos impenitentes agradecemos a Nuccio Ordine su manifiesto La utilidad de lo inútil, en el que repasa las opiniones de filósofos y escritores sobre la importancia de seguir tutelando en escuelas y universidades ese afán de saber y de indagar sin objetivo inmediato práctico en el que tradicionalmente se ha basado la dignitas hominis". Este manifiesto es un bálsamo para épocas de crisis e indispensable para comprender por qué los gobiernos en estas circunstancias lo primero que recortan es la cultura.

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Este manifiesto editado por la editorial de Barcelona, Acantilado, lleva ya más de diez ediciones y traducciones a veinte lenguas. Es un manifiesto breve (nos llega traducido al español gracias a Jordi Bayod) en el que esgrime poderosos argumentos para demostrar que no solo las cosas que se hacen buscando un beneficio (económico o de cualquier otra índole) son las cosas verdaderamente útiles. También lo son la literatura, las artes e incluso determinados descubrimientos científicos sin los que no habríamos progresado como sociedad y que hay que atribuirles a personas que los obtuvieron y difundieron de forma completamente altruista.

El libro se estructura en tres capítulos principales dedicados a la literatura, la universidad y la voz de los clásicos, que siente que ya casi no se editan. Respecto a la institución de enseñanza superior, entre otras profundas reflexiones, lamenta su concepción actual como una empresa cuya clientela es el estudiantado, y detalla la pérdida de su originaria misión pedagógica, ajena al utilitarismo, lo que constituye un peligro porque para ejercer una profesión no basta con dominar las cuestiones técnicas que conlleva, sino que estas han de subordinarse "a una formación cultural más amplia".

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En su última parte, tras una extensa bibliografía, Ordine incluye un breve texto del pedagogo Abraham Flexner, uno de los fundadores del Institute for Advanced Study de Princeton (Estados Unidos), que asegura que le sirvió de plena inspiración para su guía.

Lector, si alguna vez pasás por Diamante en busca de un loro calabrés, no te olvides, para no faltarle el respeto a nadie, que ese pueblito es la capital del pimiento. Y si es en principio de setiembre te encontrarás con el festival nacional del peperoncino, al primer bodegón que veas debes propinarte una mesa y pedirle, acto seguido al cameriere que marche una Bomba Calabresa, elaborada con tiras de chile seco maceradas en aceite de oliva y mezcladas con verduras y setas.

Y en plan de complicidad, casi al oído confesarle al cameriere que venís a dar una conferencia en la universidad del gusto y que tenés un amigo en Diamante, un tal Nuccio, el professore, l'insegnante Nuccio Ordine. Y que no te caen muy simpáticos los sarracenos. Y por si fuera poco le contás que un lejano pariente tuyo peleó contra los piratas en la isla de Cirella.





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