Culturas y Géneros
Otra tierra, otros cielos
Soledad González

A veces el clima social y atmosférico van de la mano. Se abren preguntas y caen pensamientos, el mundo que conocemos cimarronea. ¿Aprendemos por inoculación, persuasión, coacción? ¿Cómo hacer ingresar lo intercultural, lo que no conocemos, lo que no nos fue dado? y ¿qué podemos hacer bascular de lo que aprendimos? El sueño americano que pervivió, salvó y sojuzgó al resto del mundo por 80 años se ha llenado de mártires en Minneapolis. La organización civil organizada llama a la acción para resistir al racismo y la limpieza étnica. Bad Bunny pone ritmo marrón latino al amor contra la crueldad, Bruce Springsteen pone letra y música a Streets of Minneapolis. No hay revolución sin música. ¿Cómo llegamos aquí?
Las elipsis están llenas de historias y tal vez escucharlas sea lo nuevo. Tomemos del viejo mundo la escena que precipitó la Revolución Francesa de 1789. Siete mil piqueteras regresando del castillo de Versalles a París después de haber logrado que el rey apruebe una nueva Constitución. ¿Cómo habrán vuelto? Cinco o seis horas de caminata de ida y otras tantas de vuelta, cargando crías, amamantando, sangrando, pidiendo pan. En la corte ni las pudieron contener ni pasar por alto. Todos esos olores habrán apretado la garganta del rey que al fin aceptó lo que venía retrasando por semanas.
Enardecidas fueron
Así se fundó un nuevo régimen que las dejó fuera del "sufragio universal". Lucía Berlín en un cuento del libro Manual para mujeres de la limpieza, pone esta línea en boca de la profesora del taller de escritura de la cárcel, ella misma, contestando a la provocación de un estudiante: "Odio a las víctimas y no voy a convertirme en una". No sería justo pensar que las revolucionarias de 1789 fueron víctimas. Pensemos que fueron engañadas por el rey y por sus compañeros. Entre gallos y medianoche el destino común se bifurcó para que solo algunos amplíen derechos y sean nombrados en adelante "la mayoría" y "el pueblo soberano". No lo eran. Tampoco fueron todos los americanos los que se independizaron y se repartieron la tierra en 1776. "América para los americanos" el lema de la Doctrina Monroe, proclamada por el presidente estadounidense James Monroe el 2 de diciembre de 1823, se refería a los americanos blancos, los dueños del inmaculado "destino manifiesto".
Lo cierto es que entre las piqueteras de 1789 tomaron la palabra y Olympe De Gouges, oradora, escritora y dramaturga, escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, que publicó en 1791. Militó a favor de la abolición de la esclavitud junto a otras, redactó numerosas cartas y panfletos en nombre propio. Pero esa palabra no bastó a la hora de la representatividad democrática. El siglo XVIII europeo es el de la revolución francesa, el contrato social y la guillotina. A diferencia de la horca, esta proporcionaba una tecnología más piadosa y evitaba el espectáculo de los estertores según su creador. Que todo cambie. Un método de ejecución "más humano y rápido", símbolo de la Revolución. Luis XVI fue decapitado el 21 de enero de 1793. Olympe pasó por su filo, juzgada sumariamente por defender a los girondinos, fue decapitada en la Plaza de la Revolución el 3 de noviembre de 1793. Dos años y dos meses después de su Declaración de los derechos de la Mujer y la Ciudadana. Tanto había que cambiar que las decapitaciones no tuvieron basta durante los veinte años que siguieron al fin de la monarquía absoluta. La guillotina tuvo una larga vida, se dejó de usar en 1977, aunque en algún momento pasó de la Plaza de la Revolución, hoy Plaza de la Concordia, a los patios carcelarios.

Abya Yala/América
Las escenas revolucionarias que cambiaron la historia y el nombre de los territorios en Abya Yala tenían por protagonistas, hasta el siglo XX, a aventureros, comerciantes, caudillos, héroes, pensadores y escritores. Una historia llena de elipsis, elipsis llenas de historias que apenas reconocemos.
El voto femenino está por cumplir 80 años en Argentina, desde que fue ley en 1947. Es recién en este siglo XXI, en ciertas latitudes de Abya Yala que representantes de pueblos originarios mayas, andinos y afrodescendientes empiezan a ocupar cargos públicos en sus comunas. Cambios que hablan de una representatividad más desordenada, repartida, diversa y mestiza. Aura Cumes en una de sus charlas en youtube explica que ha debido estudiar Antropología para poder hacer ingresar categorías mayas a la academia blanca e intentar ese diálogo pausado, castigado. Silvia Rivera Cusicanqui propone lo propio desde la Sociología de la imagen. Mujeres que tomaron el camino de estas ramas de estudios más nuevas que la Filosofía para no tener que leer y estudiar a tantas voces masculinas que nos hablan desde hace tiempo y desde allá lejos. Desde lugares donde casi siempre las voces femeninas y plebeyas se acallaron.
Las interpretaciones basculan cuando historias, culturas y géneros se superponen. En el Profesorado donde trabajo en el norte cordobés, en la Feria de Ciencias del año pasado, algunos profes de historia proponían líneas de tiempo espiraladas en lugar de rectas. Qué figuración. Tanto tuvimos que escuchar quienes nos dedicamos a la ficción "que todo fue contado", y de una manera lineal parecía. ¿Han visto que en la naturaleza casi no hay líneas rectas? La astróloga argentina Silvia Neira dice que no encuentra ninguna cuando las busca y que en la naturaleza todo se le presenta sinuoso.
Aura Cumes desde Guatemala, Sayak Valencia desde México, Julieta Paredes Carvajal, Elvira Espejo, Adriana Guzmán Arroyo, Silvia Rivera Cusicanqui, desde el Estado Plurinacional de Bolivia, Susy Shock, Eli Barrientos Cazón y Florencia Solís en la cuenca de Pozuelo, Mariela Tulián, desde Argentina, Leonor Zalabata, Dionisia Alfaro, Francia Márquez, desde Colombia, Vero Azpiroz Cleñan, Claudia Huaiquimilla del pueblo mapuche, Longko Rosalía Barra de Villa Pehuenia Moquehue, Aníbal Quijano del Perú, tantas voces y personas que nos pueden ayudar a pensar un camino en busca de un nuevo equilibrio. ¿Cómo sentir y ser parte del territorio y de sus culturas?, ¿cómo abrazar estas formas asociativas y productivas que practican un estar y pertenecer a la tierra, diferente al que se funda en "romper los huesos y envenenar la sangre de la madre tierra"? como se lo figura Leonor Zalabata y los guardianes de Abya Yala. Pueblos que saben cultivar, criar, cuidar a sus animales y proteger lo que crece y vive bajo estos cielos y bajo este suelo.
¿Leyeron La cabeza de Mariano Rosas, de Sergio Schmucler? Es una novela editada en 2018, un año antes de la temprana partida de Sergio. La escena del llanto del protagonista, Lucio V. Mansilla, esa escena del lloro del blanco por lo que no tiene remedio es muy impresionante. Los documentos que acompañan a modo de epílogo también lo son.
En 1930 la crisis planetaria del capitalismo demostró que intervenir en los asuntos públicos era urgente y dio lugar al voto femenino. A casi cien años, ¿qué otros pensamientos y sentires son posibles? Según la argentina Alcira Argumedo necesitamos dar la mano y dar voz a géneros y culturas en transformación para construir diversidad y para salvarnos. La transformación es mestizaje. ¿Cómo escuchar esta malla de relaciones solidarias e inesperadas para ser parte de un fluir de experiencias entre culturas?
La astrología nos habla de una nueva era de aire en Acuario, el signo de la transparencia, y de la caída de las ilusiones, con Neptuno saliendo de Piscis, después de haber permanecido allí 14 años. Aunque este cielo se parezca al de revolución francesa y al de la segunda guerra mundial nunca nada se repite igual. Lo nuevo ha llegado.
Cierro aquí esta entrega de columnas sobre culturas y géneros. Un abrazo y un dato, el ciclo de la tele colombiana "Plantas de poder", en YouTube, ofrece mucho para volver a aprender, "Historia originaria de Córdoba", también.
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