Yo ghosteo, tú ghosteas…
Porque el mundo necesita estupidez.
LA LLAMA QUE LLAMA
Adrián Savino

Ya no es sólo cruzarnos de vereda al ver acercarse a alguien, o ensayar una mirada perdida mientras rogamos no tener que oír el fatídico saludo del Otro indeseado.
Ahora, con internet y las redes, es una situación muchísimo más frecuente y compleja.
Si un vínculo o contacto se nos torna mínimamente (o sea demasiado) incómodo, poco o nada nos cuesta fingir demencia (o sea cordura) y clavar sin más el vistaso (o el blokiadón).
O algo más astuto y cómodo: pispear la notificación cuando aparece, para directamente ni abrir el maldito mensaje y que se pierda en la maraña de las (in)comunicaciones.
Hacernos olímpicamente los otarios, como si no hubiera un después en el que hacerse cargo.
Y no, mentira: aunque no lo veamos, el después siempre está. Y el ghosteo, tarde o temprano, revela su verdadera condición de autoghosteo.
Veía hace unos días un reel en el que un shakesperiano, reflexionaba sobre el "to be or not to be" del príncipe Hamlet.
El hombre señalaba que en inglés "be" puede significar tanto "ser" como "estar", mientras que en el castellano nos hemos acostumbrado a reducir todo el contenido de la frase, solamente al tema de la esencia.
Por lo tanto, Hamlet en su monólogo bien podría estar planteando algo así como: "Estar o no estar, ésa es la cuestión".
Cuestión que me atrae muy especialmente hoy, cuando por lo general me cuesta muchísimo responder a la pregunta de quién soy.
Cada vez que pretendo ensayar alguna respuesta, ésta viene inevitablemente con la sensación de estar comiéndome sin remedio una o varias curvas.
En cambio, el "cómo estoy", sin ser una cuestión diáfana ni mucho menos, se me presenta menos engañosa o intrincada.
¿Entonces cómo es: estamos o no estamos? ¿O acaso estamos y no estamos?
Por lo pronto pienso que ghosteamos, algunas veces, por fiaca; otras, por desconfianza; otras, por mera estupidez o afán de des-entendimiento.
En todos los casos la comunicación se empobrece, superpoblándose de sospechas, conjeturas, interpretaciones, que en definitiva nos alejan y aíslan cada vez un poco más.
¿Quiénes ganan, y quiénes pierden con esto? ¿Con cuáles de ambos estamos?
Esas son las cuestiones.


