La maravilla que puede ser la crónica

10.09.2026

María Paulinelli


Publicadas en Tierra Media, las Crónicas desde un país en recomposición de Pablo Ramos narran, desde "la escucha errante y la mirada perdida" del viajero, un Brasil sobreviviente de la experiencia del neofascismo.*

Foto: Pablo Ramos Basta
Foto: Pablo Ramos Basta

¡Hola!

De nuevo con ustedes. Afuera el invierno sigue con tristezas. Oscuro, muy nublado.

Nosotros, rumiando soledades. También, imposibilidades. Son tiempos difíciles, casi ásperos. La luminosidad de la pantalla los amengua. Nos permite este diálogo que se completa con la lectura que luego hacen ustedes. Es casi una aventura, imaginarnos hablando, escuchando y luego leyendo e imaginando. Ahora, la aventura será más aventura.

Les propongo que leamos unas crónicas que son excepcionales. Pablo Ramos ha escrito Crónicas desde un país en recomposición. Fueron publicadas en la revista Tierra Media en noviembre y diciembre del 2025 y en julio del 2026.

Sobre su escritura y publicación dice Pablo: "Más allá de la actividad académica que permitió crear el Podcast Crónicas Contra Colapso 1, artículos publicados en revistas científicas, la proyección de una red de relaciones institucionales entre Brasil y Uruguay, la posibilidad de incluir estas experiencias en los ámbitos de la FCC, quise reflejar hechos y cuestiones contingentes que me llamaron la atención en lo cotidiano, lo histórico y cultural que expresan la necesidad de seguir profundizando los vínculos fraternales entre los Países del sur de América Latina". Una sucinta y acertada enunciación que, no solo explica las motivaciones de su escritura, sino también los objetivos previstos.

Ya hemos compartido, hace un tiempo, sus Crónicas subversivas. Nos asombró encontrar tantas transformaciones y experimentaciones, tanta poesía en la escritura… El mundo real convertido en realidad discursiva. Ahora, continuamos llenándonos de maravillas.

Crónicas, les digo. Reitero lo que una vez, ya les había dicho. Es, quizás, el espacio escriturario que más experimentaciones ha tenido. De relato de hechos en un tiempo cronológico -afín a los ciclos naturales- la crónica se convierte en un espacio mágico donde se mezclan otros discursos con los calificativos que señalan las modalidades: la crónica histórica, la crónica periodística, la crónica de costumbres, la crónica de viajes… A veces, desde el genérico crónica, para englobar todas esas posibilidades… Un sinfín de textos resultantes que no solo relatan en el tiempo ordenado de la vida -de ahí cronos- sino que el enunciador se convierte en la voz que interfiere, que interpreta, que modula el acontecimiento.

Pablo Ramos, autor de Crónicas de un país en recomposición, docente de la FCC-UNC / Foto: Alexis Oliva
Pablo Ramos, autor de Crónicas de un país en recomposición, docente de la FCC-UNC / Foto: Alexis Oliva

Pablo metaforiza estos rasgos definitorios, cuando al referirse a la comunicación inter especies, enuncia: "La atención a las formas en que se presenta la vida, a-prender como un modo de prenderse del otro, de disponer el cuerpo, los sentidos a conectarse con el territorio en otra red que se multiplica y que se enreda sin sinfín. El ingenio, la técnica, la destreza, el conocimiento, todo puesto en una relación ampliada, un vínculo de reciprocidad y parentesco".

Por eso, titula: Crónicas. Crónicas de un espacio tiempo determinado: "de un país en recomposición". Ese país es Brasil. Un país que, en su inmensa extensión, posibilita -desde la crónica- referenciar la multiplicidad en las modalidades de la naturaleza y los consecuentes modos de vida humana, traspasados por una particular historia de acontecimientos que permanecen y se mixturan. De ahí, ese sentido de recomposición que contiene la mixtura de tantos acontecimientos.

Así, desde aquel lejano tiempo de los pueblos originarios, después con la llegada de los descubridores y conquistadores, la colonización, independencia, modernidad y contemporaneidad. Todo en un entramado que permite visibilizar las presencias simultáneas de esos distintos momentos en la actualidad. En este hoy desde donde Pablo mira.

Y Pablo escribe. Escribe desde la imposibilidad de referenciar el mundo real que lo rodea, lo interpela, lo seduce… Por eso la ruptura de límites en el discurso de la crónica, del buceo intermitente en la multiplicidad de sentidos que tienen las palabras, de la inclusión de imágenes que tratan de documentar lo que, por momentos, es irreferenciable. De ahí el sentido de aventura que resulta de la lectura. La aventura de comprender la maravilla, no solo del mundo natural, sino también, del mundo de los humanos en ese torbellino de tiempos que se mezclan, en ese presente que es pasado y permite vislumbrar algún futuro.

Las crónicas son tres. Todas tituladas Crónicas desde un país en recomposición. Y como no podía ser de otra manera, en esa primera crónica del 10-11-25, nos prepara para esa experiencia única que resultará ese recorrido que metaforiza la lectura a la que invita. Y así dice: "Pero esta es una crónica nómada producida por una escucha errante y una mirada perdida". Movimiento, trasmutación, fluidez, transformación, ajenidad, libertad… y me faltan más palabras para significar ese discurso que nos dice en cada crónica. Y continúa: "Entonces, quise trasmutar en la experiencia del viajero, la extrañeza del extranjero, el amor apátrida para convertir el cuerpo nómada en un texto que se pliega y respira, que se desterritorializa en la escucha y la lectura".

¡Increíble! Los invito a leerlo de nuevo. Describe, define el enunciador, el contexto de enunciación, el enunciado, esa transformación en la lectura y en la transmisión oral del mismo, esa carencia de pertenencia a un territorio…. Un discurso que es todo eso al mismo tiempo, porque esta crónica es un texto vivo -se pliega y respira- en esa relación que establece con el lector… que es un humano… Y en esa alternancia de imagen y palabra, munidos de ese exclusiva manera de cronicar para la escucha y la lectura la que Pablo nos invita, entramos al país maravilloso que puede convertirse en nuestra tierra, porque somos "una escucha errante y una mirada perdida", en ese "Unir puntos de una cartografía de islas para imaginar archipiélagos". En ese "derivar por entre periferias para desconcertar al Gran Hermano Colonizador".

Acampe de pueblos indígenas en Brasilia / Foto: Pablo Ramos
Acampe de pueblos indígenas en Brasilia / Foto: Pablo Ramos

De ahí el trabajo sobre la lengua que ahora es habla y que, tozudamente, se hace sonido, se hace letra, no solo en la caracterización del portunhol: "Las palabras, se cruzan, se alternan, se combinan", sino en la presencia rutilante, restallante de voces de "esa encrucijada activa que mezcla fonemas, altera sintaxis y propone un lenguaje polifónico", como lo define.

Esa primera crónica se compone de estos fragmentos: Ciudade maravillosa y maldita. Portunhol –ese habla que definíamos–. Antídotos para volver. "Esos antídotos sutiles y pesados, materiales sensibles para esperanzar, para hacer contra hechizos frente a la fetichería neofacista". Esos antídotos, especificados en distintos discursos: un documental, una película, un libro, una colección de ensayos, un disco, una canción y un aprendizaje.

La segunda crónica tiene una estructura similar. Fragmentos que representan el nordeste, visualizados desde el viajero estupefacto ante tantas particularidades. Chuva de mais. La lluvia, la incidencia en la percepción de los días y las estaciones. Contrabandistas culturales. Modalidades varias que Pablo reconoce desde la música como el espacio donde se producen variados intercambios. Nordeste psicodélico. "Parcela de lo inaudito. Allí donde el algoritmo no se atreve a entrar", "una selva sonora donde se mixturan los colores marrones del serao con la exuberancia cromática de la Amazonia, donde las ideas revolucionarias de los sesenta son deglutidas y tamizadas en la materialidad del territorio", "una atmósfera sónica". Uberlandia. Las transformaciones en las ciudades como consecuencia del desarrollo del capitalismo y sus últimas modalidades especificados en la movilidad urbana. Sonhos para adiar o fim do mundo. Consideraciones sobre esa cultura ancestral que revaloriza la actividad cotidiana y transformadora de soñar desde una particular visión del mundo sin divisiones entre cultura y naturaleza, entre sueño y vigilia, en mente y cuerpo, entre vivos y muertos. Nada nos escinde, nos aleja, como humanos, de eso que llamamos tierra". Un sueño. Un relato sobre la ilusión de conseguir trabajo estable. Requiem para Tenorio Jr. La memoria de un joven músico asesinado por la Dictadura Argentina. Como cierre, Talismanes para espantar las pesadillas del poder. "Me llevé una mochila cargada de preguntas, y regresé con otras trocadas en la feria de las invenciones. No traje respuestas, pero sí estos talismanes para compartir". Enumera entonces: una película, un libro, un disco, un aprendizaje.

Tenorio Juniors, pianista brasileño secuestrado y asesinado en Buenos Aires por grupos paramilitares el 18 de marzo de 1976. Su cuerpo fue recuperado de una fosa común en el cementerio de Benavídez e identificado el 26 de agosto de 2025
Tenorio Juniors, pianista brasileño secuestrado y asesinado en Buenos Aires por grupos paramilitares el 18 de marzo de 1976. Su cuerpo fue recuperado de una fosa común en el cementerio de Benavídez e identificado el 26 de agosto de 2025

La tercera crónica sigue el esquema de las anteriores. Fragmentos titulados. Un fragmento introductorio que define el espacio considerado: "Vivir en los bordes, una pendulación permanente, acelerada y ruidos. De eso se trata en el sur. La multiplicación de los peixes. Una dualidad de civilización y cultura ancestral. "El ingenio, la técnica, la destreza, el conocimiento, todo puesto en una relación ampliada, un vínculo de reciprocidad y parentesco". La división de la vida. Los componentes del sur en esa conjunción de pasado y presente atiborrado de futuro, generan esos tiempos, esas vidas diferentes que se escalonan rítmicamente con el paso de los meses. La ola que dice chau o la ola que dice olá? Continuidad de modos que se desprenden de "estas mutaciones estaciones, esta oscilación ontológica entre lo plimar y lo moderno, entre vaivén entre rutinas existenciales, no están exentas de conflictos". La crónica derrapa entonces, entre los Estados del Sur en la complejidades resultantes y metaforizadas en el título del fragmento. Las perspectivas que definen estos espacios, particularizada en la política brasilera. Lula y Bolsonaro, dos visiones contrapuestas, dos futuros posibles.

Una metáfora lo sintetiza: "Huelo la sal en el aire, escucho las canciones que nos activan, percibo en esta marea que se agita y canta en la noche de Floripa, una ola que viene creciendo. Sin embargo no sé si identificar si está por encontrar su rompiente para entrar en repliegue o si avanzará en el sentido de otra historia, incierta y frágil, pero auténtica".

Profunda y acertada mirada sobre el futuro político de Brasil, que se reitera en cada uno de los países latinoamericanos y de Argentina en particular. Contrahechizos para la rígida estupidez es el último fragmento. De manera similar, a las crónicas anteriores, nombra "los amuletos para reorientar los modos de transitar esta febril temporada en Urgentinia". Un disco, una película, un libro. Un misterio: o tempo está deslocado. Pablo cierra esta tercera crónica señalando la común identidad de los países del Sur. Así dice: "Seguimos una pretendida linealidad cronológica que estalla en casa curva y en cada repliegue. Esto que pensamos y vivimos como presente situado al Sur está habitado por futuros que no se realizaron, por los muertos, por los desaparecidos, por los exterminados (humanos y más que humanos) que no terminan de morir. Todo lo que siglos de violencia política, colonial, patriarcal y antropocéntrica han destruido, sobrevive espectralmente. Son presencias que no pueden clausurarse, respiran, hablan, señalan un futuro que late entre las ruinas de lo que el progreso exterminó".

Un último fragmento, pues, que resume metafóricamente el recorrido de las crónicas en sus enunciados. De la voz de Pablo que metafóricamente nos condujo no solo por los diversos espacios sino por sus tiempos entreverados, siempre desde su voz cargada de sentimientos y poesía, de esa mirada incisiva sobre los habitantes del sur del continente y su actualidad política. Una presencia permanente, no solo en esa primera persona que lo enuncia, sino en el discurso que comunica sus emociones, sentimientos, reflexiones. Un discurso que trasvasa su mirada inquisidora, interpeladora, subyugada por ese mundo real que es ese país en recomposición.

Imprescindible lectura que enamora de ese espacio tan cercano y tan lejano. Que indaga en las posibilidades de hacer más humano el mundo que habitamos. Quedo en silencio. Dejo que Pablo los encuentre en los recorridos de esas crónicas tan viejas y tan nuevas… tan cercanas a la maravilla que se puede alcanzar en la escritura.

Hasta más vernos.

María



* Publicada originalmente en Qué contenidos - Facultad de Ciencias de la Comunicación - UNC - 6 de agosto de 2026.



María Paulinelli

Docente e investigadora. Fue profesora de Literatura Argentina y Movimientos Estéticos, Cultura y Comunicación en la ex ECI, a la que dirigió en dos oportunidades. Es la primera Profesora Emérita de la FCC-UNC.



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