Hay que ser muy estúpido
Sabe perfectamente cómo sobrevivir en la vigilia y acepta que no lo logren la mayoría de las cosas con las que sueña. Se despierta todos los días con un beso administrativo, baboso. Y salta de un estado a otro del mismo modo en que baja de un colectivo en movimiento. Ella no es feliz rebotando entre la narcolepsia y el...
















